Orientaciones del Papa sobre la contribución de la psicología al seminario

Recurso fecundo si se armoniza con la compresión de la conciencia cristiana

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CIUDAD DEL VATICANO, 4 febrero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II alentó este lunes el recurso a la ciencia psicológica en los seminarios, a condición de que sea armonizada con una comprensión profunda de la conciencia cristiana sobre la vida y la vocación al sacerdocio.

En un discurso pronunciado en el Vaticano ante la Asamblea plenaria de la Congregación vaticana para la Educación Católica, el Papa aclaró que «la ayuda de las ciencias psicológicas debe ser insertada con equilibrio dentro del itinerario vocacional, integrándola en el marco de la formación global del candidato».

El Santo Padre alentó de este modo la redacción de un documento que está preparando esta institución vaticana con competencias para la vida de los seminarios y universidades católicas, que debería llevar por título «Orientaciones para la utilización de las competencias psicológicas en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio».

El documento, aclaró, servirá para tener en cuenta la aportación de las ciencias psicológicas salvaguardando «el valor y el espacio propios del acompañamiento espiritual».

«Sólo el clima de fe en el que madura la generosa respuesta a la vocación recibida por Dios permitirá una correcta comprensión del significado y de la utilidad del recurso a la psicología», explicó el sucesor de Pedro.

Su ayuda, añadió, «no elimina todo género de dificultades y tensiones, pero favorece una amplia toma de conciencia y un ejercicio más fluido de la libertad para emprender una lucha abierta y franca contra ellas, con la ayuda insustituible de la gracia».

«Por este motivo –aconsejó el obispo de Roma–, será oportuno cuidar la preparación de los expertos psicológicos, quienes deben unir al buen nivel científico una comprensión profunda de la conciencia cristiana sobre la vida y la vocación al sacerdocio».

De este modo, aseguró, psicólogos bien preparados «pueden ser capaces de ofrecer soportes eficaces para la necesaria integración de la dimensión humana y la sobrenatural».

La atención a los seminarios, explicó el Papa Wojtyla, «reviste hoy, para la situación general que atraviesa la Iglesia, una importancia totalmente singular».

«Es necesario –exigió– hacer que la formación que se imparte en ellos sea de un nivel excelente tanto desde el punto de vista intelectual como espiritual».

Por eso, aclaró, «los candidatos tienen que ser introducidos en la práctica de la oración, de la meditación, de la ascética personal, fundada sobre las virtudes teologales vividas en la vida cotidiana».

Juan Pablo II consideró que para alcanzar estos objetivos será necesario «alimentar en los alumnos la alegría de la propia vocación. El mismo celibato por el Reino de Dios tendrá que ser presentado como una opción eminentemente favorable al anuncio gozoso de Cristo resucitado».

Desde este punto de vista, recomendó «suscitar en los espíritus de los seminaristas el gusto de la caridad eclesial y apostólica: vivir en comunión con Cristo, con los superiores, con los compañeros es la preparación más adecuada para los futuros compromisos ministeriales».

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ZENIT Staff

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