CIUDAD DEL VATICANO, 17 febrero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II recordó este domingo que la acción del diablo es más eficaz cuando menos es tenida en cuenta y, al mismo tiempo, ilustró las armas con que cuenta el cristiano para afrontar las tentaciones del mal.

«Todo hombre es tentado por la propia concupiscencia y el mal ejemplo de los demás, así como por el demonio, y es más tentado aún cuando menos lo percibe», afirmó el Santo Padre desde la ventana de su biblioteca antes de rezar la oración mariana del «Angelus».

Ante los miles de peregrinos que le escuchaban desde la plaza de San Pedro del Vaticano, constató: «¡Cuántas veces con ligereza [el hombre] cede a las falaces lisonjas de la carne y del maligno, y experimenta después amargas desilusiones!».

En el primer domingo de Cuaresma, en el que en la misa los católicos escucharon el pasaje evangélico de las tentaciones de Jesús (lo calificó de «impresionante», adjetivo que no usa con frecuencia), el pontífice invitó a la vigilancia «para reaccionar con prontitud a todo ataque de la tentación».

Al igual que lo hace la Iglesia desde hace dos mil años, el pontífice ilustró las armas con que cuenta el cristiano «para afrontar el diario combate contra las sugerencias del mal»: «la oración, los sacramentos, la penitencia, la escucha atenta de la Palabra de Dios, la vigilancia y el ayuno».

Se trata de medios ascéticos inspirados por el mismo ejemplo de Cristo y que siguen siendo indispensables hoy, pues como afirmó el Santo Padre, «el demonio, "príncipe de este mundo", continúa todavía hoy con su acción falaz».

El pontífice invitó a los cristianos a emprender con entusiasmo «el camino penitencial de la Cuaresma para estar preparados a vencer toda seducción de Satanás y llegar a Pascua en la alegría del espíritu».

Antes de despedirse, pidió a los mil millones de católicos del mundo sus oraciones para él y para sus colaboradores que en esta semana abandonarán sus ocupaciones ordinarias para dedicarse a la oración, con motivo de los Ejercicios Espirituales anuales.

La oración de los creyentes, aseguró, puede hacer que estos días «sean días fructuosos no sólo para los que participan, sino para toda la Iglesia».

El pontífice comenzó a las 18.00 esta semana de retiro que predica el cardenal franciscano Cláudio Hummes, arzobispo de Sao Paulo (Brasil) con el lema «Siempre discípulos de Cristo». Los ejercicios concluirán en la mañana del sabado, 23 de febrero.