El icono de la Virgen de Kazán, clave en el diálogo con la Iglesia rusa

Esperanzas en vísperas de la visita del cardenal Kasper al patriarca Alejo II

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MOSCU, 5 febrero 2002 (ZENIT.org).- El misterio del icono mariano de Kazán, venerado como milagroso por los ortodoxos, vuelve a la actualidad del
diálogo ecuménico entre católicos y el Patriarcado de Moscú.

Algunas agencias rusas escriben que al día siguiente del encuentro de Asís, el Papa se habría entrevistado privadamente con los dos representantes del patriarca Alejo II (el metropolita Pitirim y el obispo Hilarion) y les habría expresado, junto al deseo de visitar Moscú, la voluntad de restituir la imagen sagrada.

Las fuentes rusas, y un comunicado que se encuentra en el sito Internet del Patriarcado, indican que el obispo Hilarion habría reiterado la posición de Moscú según la cual el Patriarca estaría «en principio de acuerdo con ver al Papa» pero que el encuentro podría celebrarse «sólo después de que se alcance una posición común sobre las principales cuestiones de las relaciones intereclesiales», es decir el presunto proselitismo de Roma y la cuestión de los greco-católicos de Ucrania.

El prelado ruso afirmó, además, que «el patriarcado de Moscú considera las relaciones entre las dos Iglesias, en el momento actual, extremadamente insatisfactorias».

Pero Hilarion se augura que la presencia en Moscú del presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper, , prevista para el 21 y el 22 de febrero, pueda «aportar elementos constructivos capaces de mejorar en manera sustancial» el estado de tales relaciones.

El purpurado alemán se entrevistará con Alejo II y el responsable del Departamento para las Relaciones Eclesiales Exteriores, el metropolita Kirill.

La postura de apertura ha sido confirmada en declaraciones publicadas este martes por el diario Avvenire del reverendo Andrej Elisejev, encargado del Patriarcado para las relaciones intercristianas, quien habla de «grandes esperanzas».

Sobre la cuestión del icono, Elisejev declara que «la entrega del icono de Kazán sería acogida por nuestra Iglesia como un gesto muy amistoso. Pero no deben ponerse condiciones especiales».

La historia del icono de Nuestra Señora de Kazán es misteriosa y rodeada de leyenda. En 1552, el zar Iván el Terrible conquistó la ciudad y casi 30 años después, en 1579, el icono habría aparecido milagrosamente en Kazán tras un devastador incendio.

Una niña de doce años, Matrjona Ounicina, habría visto tres veces en sueños a la Virgen que le ordenaba excavar en un lugar. La joven cumplió la orden, advirtiendo al metropolita Germogen, y encontró el icono. En el lugar, el zar hizo construir un monasterio femenino, el de la Asunción. La historia fue narrada por Germogen en un texto que es un clásico de la literatura rusa.

El icono estuvo en el monasterio hasta que fue robado en 1903 o 1904. La imagen era de las más veneradas en Rusia y existen varias copias. Sobre la suerte del original hay versiones contradictorias. Habría reaparecido en Varsovia donde fue comprado por un noble inglés que lo habría revendido y pasó de mano en mano hasta que reapareció en Estados Unidos.

Allí un grupo de católicos, probablemente sin conocer la historia, lo compró y la entregó al Santuario de Fátima. Luego habría sido regalada al Papa en 1993. Pero, según otra versión que circula en Rusia, el icono habría sido robado en 1903 por un loco que lo habría quemado.

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ZENIT Staff

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