Cardenal de la Santa Sede lanza una campaña de protesta contra Sudán

Tras la condena a lapidación de una joven cristiana del sur

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 febrero 2002 (ZENIT.org).- Un exponente de primer orden de la Santa Sede propuso este jueves lanzar una campaña internacional de protesta contra la violación de los derechos humanos en Sudán.

El cardenal Roberto Tucci, presidente del Comité de gestión de «Radio Vaticano», lanzó esta iniciativa al comentar el caso de una joven cristiana de 18 años, Abok Alfa Akok, condenada a la lapidación por haber quedado embarazada sin estar casada. La muchacha asegura que fue violada (Cf. Zenit, 5 de diciembre de 2002).

«Desde hace años en Sudán tiene lugar una auténtica persecución del gobierno musulmán contra las poblaciones de sur, de piel negra, de religión cristiana o animista», denunció el cardenal italiano en declaraciones a los micrófonos de «Radio Vaticano».

«A finales del año 2000, la guerra civil que volvió a comenzar en 1983 entre el norte árabe y musulmán y el sur cristiano y animista, había costado la vida a unos dos millones de personas», sigue constatando Tucci, creado cardenal por Juan Pablo II en el consistorio de febrero pasado.

«Se ha aplicado la sharia [ley islámica] a una persona que no es musulmana: sería conveniente levantar una campaña de protesta contra los que está sucediendo», propone el hombre que había preparado hasta ahora los viajes internacionales del Papa Wojtyla.

«¿Por qué no interviene la ONU?», se preguntó por último. «La Comisión para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se está preocupando por el caso, pero quizá esta acción debería ser apoyada por una auténtica campaña internacional que sirva para esclarecer la situación sudanesa».

El primero en apoyar la iniciativa del cardenal Tucci ha sido monseñor Laurent Monsegwo Pasinya, arzobispo de Kisangani y presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM).

En declaraciones a Zenit ha confesado: que está «profundamente preocupado» por la noticia de la condena a muerte de la joven sudanesa y recuerda que Sudán forma parte de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El prelado considera que «el proceso judicial ha sido realizado en un idioma incomprensible para la muchacha, que no tuvo ni siquiera derecho a defenderse. Un derecho previsto por todas las leyes que se inspiran en la Declaración Universal de los Derechos Humanos».

«En nombre del SECAM y en nombre de la Iglesia católica en África, protesto e invito a todos los países y Conferencias episcopales a protestar para defender la libertad religiosa, y defender a personas oprimidas, como es el caso de esta joven», concluye Monsegwo Pasinya.

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ZENIT Staff

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