Burundi: Silencio internacional tras la masacre de Itaba

La Iglesia Católica, entre los pocos que se están haciendo eco

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BUJUMBURA, 23 septiembre 2002 (ZENIT.org).- «Me siento estupefacto del silencio que circunda a la masacre de las colinas de Itaba». Es el comentario del nuncio apostólico en Bujumbura, Burundi, monseñor Michael Aidan Courtney.

La Iglesia católica y sus medios de comunicación son casi los únicos que se han hecho eco de la matanza de civiles que tuvo lugar en este país africano el pasado 9 de septiembre en la que podrían haber perdido la vida más de mil personas.

El nuncio hizo estas declaraciones a la agencia misionera Misna , una de las primeras que expresó el «ensordecedor silencio» que rodea a este oscuro asunto.

En Itaba, provincia de Gitega, en la zona central de Burundi, numerosos civiles, en su mayoría mujeres y niños, fueron asesinados.

«Me sorprende el silencio internacional, aunque la Unión Europea está siguiendo de cerca el asunto, pero me sorprende todavía más el silencio dentro del país», añadió el nuncio.

El diplomático vaticano indicó que la primera noticia pública de lo acontecido fue dada por las autoridades nueve días después. Un silencio que considera inexplicable «dado que tanto el Gobierno como el Ejército informan con prontitud sobre el balance de las acciones de la guerrilla, difundiendo cada tarde boletines de guerra de una u otra zona del país», concluyó el nuncio.

Pero, aunque el hecho no ha trascendido a los grandes medios internacionales, en el país ha suscitado un gran debate.

El gobierno, mediante un comunicado, desmintió al portavoz del Ejército, el coronel Augustin Nzabampema, en declaraciones a algunas agencias. El portavoz admitía la implicación del Ejército en la matanza de civiles.

En la misma nota oficial, el Ministerio de Información da el balance de muertos: 173 personas. Precisa que los civiles murieron durante los combates entre el Ejército y la guerrilla «Fuerzas de defensa de la democracia» (FDD).

Pero fuentes consultadas por Misna mantienen otra versión de los hechos. Una fuente autorizada, cercana a ambientes políticos, ha hecho llegar a la agencia de los misioneros combonianos una lista de teléfonos de supervivientes y familiares de las víctimas.

Por obvios motivos de seguridad se mantienen en el anonimato y piden no se den detalles que los puedan identificar. Estas víctimas de la masacre dan un cuadro de lo acontecido totalmente diferente del oficial, confirmado también por otras fuentes autorizadas de la sociedad civil y política de Burundi.

Según estas fuentes, la responsabilidad del Ejército en lo acontecido sería innegable y sucedió cuando ya la guerrilla se había retirado de la zona.

Tampoco se sabe el número cierto de muertos, pero las fuentes indican que podrían llegar a ser 1.200, cifra que contrasta de manera estridente con los 173 de la nota oficial.

Según testigos, la mayoría fueron asesinados casi a sangre fría, en una represalia tras las ingentes pérdidas sufridas por el Ejército en sus combates con la guerrilla del FDD, en los días anteriores a la masacre.

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ZENIT Staff

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