El Papa deja a los Focolares el desafío de ser «escuela de comunión»

Carta a Chiara Lubich con motivo de la Asamblea General del Movimiento

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CIUDAD DEL VATICANO, 16 octubre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II entregó este miércoles en mano una carta a Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, en la que reconoce la contribución de esta nueva realidad eclesial para hacer de la Iglesia una «escuela de comunión».

La fundadora de este movimiento extendido por en 182 países se encontraba en la plaza de San Pedro del Vaticano participando en la celebración del vigesimocuarto aniversario de este pontificado, acompañada por unos seiscientos miembros del Movimiento –cuyo nombre oficial es Obra de María–.

La gran mayoría están participando en la Asamblea General del Movimiento, que se celebra en Castel Gandolfo (a unos 30 kilómetros al Sur de Roma), que reúne cada seis años a sus responsables.

Al dirigirse a Chiara Lubich y a los 141.280 miembros y 2.237.000 adherentes y simpatizantes, Juan Pablo II confiesa en la carta que aprecia en este Movimiento «la válida contribución que ofrece en el seguimiento mismo de su fin específico, es decir, la promoción de la comunión a través de la búsqueda y de la práctica del diálogo».

Esta labor, aclara, la realiza «tanto dentro de la Iglesia católica, como con las demás Iglesias y comunidades eclesiales, y con las diferentes religiones y los no creyentes».

«Mientras estáis verificando y proyectando en estos días la vida y actividades del Movimiento, me siento muy feliz de renovaros la expresión de mi estima y reconocimiento por el apostolado que desarrolláis y por las múltiples iniciativas que promovéis para que la Iglesia se convierta cada vez más en «la casa y la escuela de comunión»», afirma el Papa.

En el mismo momento en el que el Papa entregaba la carta a Chiara Lubich, proclamaba el Año del Rosario –«camino privilegiado de contemplación y de asimilación del misterio de Cristo»–, que tendrá lugar del mes de octubre de 2002 al mes de octubre de 2003.

Por este motivo, encomienda a este Movimiento, dedicado particularmente a María, el rezo de esta oración contemplativa y le pide «dar la necesaria importancia a la iniciativa de un año dedicado al Rosario».

«Ofreced vuestra contribución para que estos meses se conviertan parta cada comunidad cristiana en motivo de renovación interior», explica.

«El Año del Rosario os estimulará también a intensificar la contemplación de Cristo con los ojos de María para imitarle e irradiar su presencia en los ambientes en los que vivís», concluye el sucesor de Pedro.

«De manera especial –asegura–, sé que puedo confiar a vuestra oración el misterio de Jesús crucificado y abandonado como camino para contribuir en la aplicación de su supremo deseo de unida entre todos sus discípulos».

Chiara Lubich fundó el Movimiento de los Focolares el 7 de diciembre de 1943, en Trento (Norte de Italia), en medio de los bombardeos de la segunda guerra mundial. Recibió la primera aprobación pontificia en 1962. Sus Estatutos generales actualizados fueron aprobados por un decreto del Consejo Pontificio para los Laicos en 1999.

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ZENIT Staff

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