Más de 300.000 niños luchan en guerras de adultos

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Primer aniversario del Acuerdo Internacional que prohíbe el uso de niños-soldado

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LONDRES, 12 febrero 2003 (ZENIT.org ).- Un año después de la entrada en vigor del Tratado de la ONU que prohíbe la utilización de niños-soldado, la presencia activa de menores en los conflictos armados, lejos de resolverse, sigue estando muy difundida.

Es la denuncia lanzada por la «Coalición para Acabar con la Utilización de Niños Soldados», cuyo coordinador, Casey Kelso, afirma: «los menores continúan siendo utilizados en los conflictos no sólo como soldados, sino también como porteadores, rastreadores y esclavos sexuales».

«El problema no está disminuyendo –añade–, y en cada nuevo conflicto los niños corren peligro de verse involucrados en las hostilidades».

Aunque 111 países dieron el paso inicial de firmar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño –reconociendo que reclutar a la fuerza niños para la guerra contradice obligaciones internacionales–, por el momento sólo 46 países se han comprometido a hacer cumplir el nuevo instrumento.

Por ello, «el primer aniversario del Protocolo opcional no debe representar una celebración, sino una ocasión para dirigirse a los demás países a fin de que se unan a la comunidad internacional en la condena de esta espantosa práctica», observa Kelso.

Datos y cifras del drama
Según las estimaciones proporcionadas por la Coalición, en Myanmar (antigua Birmania) aproximadamente 70.000 niños son utilizados en los ejércitos regulares. Muchos de ellos son obligados a la edad de 11 años mediante el secuestro o bajo amenaza de encarcelación.

En Colombia existen 14.000 niños-soldado –chicos y chicas, incluso de 10 años— reclutados en los grupos armados, paramilitares y milicianos.

Hay fuentes que señalan que el 30% de los combatientes del Partido Comunista de Nepal está integrado por niños, y su número sigue aumentando.

En Irak, desde 1991 al menos 23.000 menores de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años han recibido programas de adiestramiento militar por parte del ejército bajo el nombre de «Juventud de Saddam».

Como recuerda el comunicado de prensa difundido por la coalición, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abordó la cuestión de los niños soldados adoptando la histórica decisión de citar por su nombre a quienes reclutaran a niños-soldados.

En diciembre de 2002, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, presentó al Consejo de Seguridad un informe en el que se identificaban 23 partes en conflicto en 5 países que emplean niños-soldado: Afganistán, Somalia, Burundi, República Democrática del Congo y Liberia.

En los tres últimos países, además de los grupos de oposición, también las fuerzas gubernativas han recurrido a los niños-soldado.

A finales de enero de 2003, el Consejo de Seguridad aprobó una nueva resolución sobre los niños y los conflictos armados en la que «pide al Secretario General que se asegure de que en todos sus informes al Consejo de Seguridad sobre la situación en determinados países se incluya como aspecto concreto la protección del niño en conflictos armados».

Según Casey Kelso, «es esencial que el Consejo de Seguridad se comprometa con el concepto de rendición de cuentas y que emprenda las medidas que sean precisas contra quienes reclutan o utilizan a los niños como soldados».

Se puede consultar información adicional en la página de http://www.child-soldiers.org/.

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ZENIT Staff

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