El texto, publicado en su versión original por Fides, pide igualmente el «reconocimiento de la importante contribución de los cristianos en la construcción del nuevo Irak».
Los obispos insisten en el documento remitido por el Patriarcado caldeo en Bagdad al administrador civil estadounidense en que «sean garantizados todos los derechos para los cristianos en Irak a nivel religioso, social, civil y político».
Asimismo, recuerdan que los cristianos son antiguos habitantes de Mesopotamia que tienen un patrimonio de monasterios, pueblos y ciudades, y que muchos caldeos tuvieron que abandonar la propia tierra tras los intentos de suprimir la cultura caldea en el pasado.
La población caldea –aproximadamente el 80% de los cristianos iraquíes– «representa el tercer grupo étnico de Irak, tras los árabes y los curdos –afirma el documento–: la presencia en el terreno profesional, social y administrativo siempre ha sido importante, también en la formación del Estado».
Por todo lo anterior, los obispos piden «un representante caldeo en el gobierno», así como el «reconocimiento de la importancia que la Comunidad caldea puede tener en la construcción del nuevo Irak».
«Expresamos nuestra solidaridad –añaden– a todos los ciudadanos iraquíes, árabes, curdos, turkmenos y de todas las etnias y grupos religiosos, que viven en pacífica fraternidad, especialmente con otros grupos cristianos, asirios, sirios, armenios y latinos en el empeño de construir un nuevo Irak democrático, libre y próspero».