BOSTON, 13 de septiembre de 2003 (ZENIT.org).- Un grupo de laicos ha creado en Estados Unidos un movimiento político no afiliado a ningún partido que espera motivar y educar a los ciudadanos católicos en su plena participación política y social.

El presidente de este grupo, llamado «Your Catholic Voice» («Tu voz católica»), es Raymond Flynn, antiguo embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede y antiguo alcalde de Boston, elegido en las filas del Partido Demócrata. Ha compartido con Zenit sus puntos de vista sobre los objetivos de este movimiento.

¿Qué es «Your Catholic Voice» y por qué hay necesidad de algo así?

--Flynn: El movimiento «Your Catholic Voice» es una respuesta a la llamada de la Iglesia a una participación leal y fiel por parte del laicado en la acción social y política.

Es una organización independiente, católica, de voluntariado y no afiliada a ningún partido, que busca conformar nuestras vidas y nuestra participación en la sociedad según la fe. Su propósito es ayudar a los católicos a cultivar su fe a través de un mejor entendimiento de las enseñanzas sociales de la Iglesia, y animar a la participación de los católicos en la política.

La independencia respecto a la Iglesia es necesaria para el éxito del movimiento y para la protección de la Iglesia, pero el grupo es completamente fiel a las enseñanzas de la Iglesia. Nuestra fe católica no es ni liberal ni conservadora, ni demócrata ni republicana, sino verdadera.

Queremos que cada católico sea ciudadano fiel y se convierta en partícipe informado, activo y responsable del proceso político.

«Your Catholic Voice» está de acuerdo con lo que dijo una vez la Conferencia Episcopal de Estados Unidos: «Creemos que cada candidato y cada política deben ser medidos según tratan a la persona humana, si realzan o menosprecian la vida humana, la dignidad y los derechos humanos, y según progresan en el bien común».

Daremos voz a las enseñanzas de Jesucristo y tenga lugar un debate en la Casa Blanca, en la Corte Suprema, en el Congreso, nuestro estado o nuestras comunidades locales.

No estamos controlados por ningún partido político o candidato, sino que nos determinamos a hacer que nuestra voz y nuestro voto cuenten y ayuden a construir un país más compasivo y justo. Seremos activos y seremos fieles. Como ha dicho el papa Juan Pablo II: «Una fe que no afecta a la cultura de la persona no es una fe plenamente abrazada, ni enteramente expresada, ni plenamente vivida».

Cuando me piden que describa mi filosofía política, digo: «Es muy fácil. Soy un pro-vida, pro-familia y pro-pobres». Inmediatamente añado: esto va de la mano de mi amor a Jesucristo. Y agrego: «Soy un católico orgulloso de la justicia social y económica».

Entendemos que los fieles católicos de buena voluntad, a través de un juicio prudente, pueden discrepar sobre las diferentes políticas para lograr objetivos similares. Por esta razón, «Your Catholic Voice» se centrará sólo en aquellos temas en los que las enseñanzas de la Iglesia son lo suficientemente abundantes como para no dar lugar a los malentendidos.

Estamos unidos en la misión principal de «Your Catholic Voice», que es tanto cultivar como movilizar a los católicos a una respuesta a la llamada de la ciudadanía.

La necesidad de una voz política católica fuerte, clara, sin miedo e independiente es crítica en este momento en nuestra cultura. Actualmente no existe en Estados Unidos ninguna organización que busque evangelizar y movilizar a sus miembros. No buscamos ni popularidad ni reconocimiento. Intentamos restaurar la credibilidad, la dignidad y el respeto por los valores y principios de nuestra fe católica.

--¿Puede explicar brevemente los cuatro pilares de su organización: vida, familia, libertad y solidaridad?

--Flynn: «Your Catholic Voice» afirma la dignidad inviolable de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, en toda etapa y en toda edad. Queremos apoyar y promover todo esfuerzo legislativo que asegure que la dignidad de toda persona humana se convierta en la base de toda política pública.

Afirmamos la primacía de la familia como la primera célula de la sociedad, la primera iglesia, el primer gobierno, la primera escuela, el primer hospital, la primera economía, y la primera institución mediadora de la sociedad.

Una filosofía justa de gobierno se basa en la comprensión de que la familia es el primer gobierno y que cualquier otro gobierno debe estar en primer lugar a su servicio. En cuanto a la comunidad y su política pública, trabajaremos por aumentar el entendimiento y el respeto por el hecho de que la familia es la primera célula vital de la sociedad humana.

A través del pilar de la libertad humana, «Your Catholic Voice» se compromete con la libertad más básica: la libertad de expresión religiosa.

La libertad tiene dos caras a la hora de su ejercicio: por un lado libertad «de» y, por otro, libertad «para». Aunque podemos ser libres para elegir, nuestras elecciones estar limitadas por la verdad y ejercitarse dentro de un marco moral. Esto conlleva una obligación social y un compromiso por la solidaridad humana.

En cuanto a la solidaridad, «Your Catholic Voice» se dedica a una comprensión católico-cristiana de la misión social. Esta comprensión requiere que tengamos un «corazón» --en el sentido bíblico de compromiso fundamental profundo-- para el «pobre y vulnerable» dondequiera que se encuentre entre nosotros.

--¿Qué papel deben desempeñar las parroquias, los fieles, y los medios de comunicación para informar a los católicos sobre la política y los políticos?

--Flynn: La mayoría de los medios está en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia católica, por lo que no pondría muchas esperanzas en ellos de cara a dar una cobertura justa y equilibrada a los temas relevantes para la Iglesia católica.

Los católicos necesitan tener algunas voces fuertes en los medios --gente que no se sienta intimidada por la cultura anticatólica en la que vivimos actualmente--.

Los católicos deben boicotear a los patrocinadores de aquellos medios que son injustos e irrespetuosos con la Iglesia y sus principios morales.

Creo que los medios católicos tienen un papel importante a la hora de ayudar a animar a los católicos a vivir su fe, siendo ejemplo de vida y hablando públicamente sobre temas del día con sus conciencias informadas por la fe.

Los medios católicos deben proporcionar un mayor debate sobre cómo nuestra cultura ha intimidado a muchos católicos hasta pensar que su vida de fe debería ser privada y que no deberían expresar sus valores públicamente para no ofender a los demás. Esto es un error, como apunta el Santo Padre. Los católicos no pueden vivir dos vidas, una vida de fe y una vida secular.

Las parroquias católicas deben abrir locales para su comunidad e invitar y apoyar a los candidatos de cualquier religión que estén de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, como hacen otras confesiones religiosas desde hace años.

El clero católico también está intimidado. Los feligreses pueden ayudar rezando por nuestros sacerdotes y obispos y aprendiendo más sobre las enseñanzas sociales de la Iglesia de manera que puedan apoyarlas y defender a la Iglesia. Sólo entonces seremos capaces de lograr un impacto de cambio en nuestra cultura.

--¿Cómo pueden no ser partidistas y centrase principalmente en temas de familia y vida? ¿No conducirá a la mayoría de los votantes católicos hacia candidatos republicanos?

--Flynn: Creo que ni el Partido Demócrata ni el Partido Republicano reflejan los valores de la Iglesia católica. Estoy de acuerdo con la antigua tradición del Partido Demócrata de luchar a favor de los hombres y las mujeres trabajadores. Pero estoy t otalmente en desacuerdo con su agenda contra la vida y la familia.

Por otro lado, no creo que el Partido Republicano ayude lo suficiente al pobre y al necesitado, aunque algunos de sus líderes nacionales sean valerosos defensores de los valores de la vida y de la familia.

--Sus escritos llaman a una nueva «Acción Católica». ¿Qué quiere decir?

--Flynn: Es hora de construir una nueva alianza para el bien común, una nueva filosofía pública que redescubra y represente el bien común como la bisagra y la esperanza de nuestra libertad futura y florecimiento como nación, y como nuestro camino hacia la auténtica paz.

Esta filosofía debe inspirar a un movimiento que confía en la verdadera justicia social, los derechos humanos, la auténtica libertad humana y la solidaridad. Los católicos no podemos depender de que los políticos y los partidos políticos hagan esto por nosotros. Tenemos que levantarnos y exigir el respeto al que todos tienen derecho en una sociedad democrática.