AQUISGRÁN, 8 septiembre 2003 (ZENIT.org-VERITAS).- La convivencia de las personas de diversas culturas que viven en Europa centró la intervención del arzobispo metropolitano de Tarragona, monseñor Luis Martínez Sistach, en el encuentro de líderes religiosos por la paz que se celebra en esta ciudad alemana del domingo al próximo martes.

Con el lema «Entre la guerra y la paz: religiones y culturas se encuentran», el foro ha sido convocado por Comunidad de San Egidio y la arquidiócesis de Aquisgrán.

«La inmigración se ha calificado frecuentemente como un problema. No hay duda de que tiene implicaciones sociales, culturales, religiosas, lingüísticas, etcétera, de mucha magnitud --destacó el primado--. Pero prefiero considerarla como una oportunidad para los países de acogida y para los mismos inmigrantes».

Y continuó: «Sin negar que plantea dificultades la venida de un número elevado de inmigrantes, también es verdad que, además del aspecto laboral, enriquecen el país aportando su cultura y personalidad».

Monseñor Martínez Sistach recordó que la inmigración en la Unión Europea responde a las necesidades mutuas de los autóctonos y los inmigrantes. En este sentido, aclaró, «Europa necesita trabajadores y los inmigrantes necesitan el trabajo que se les ofrece o encuentran aquí para vivir como personas».

Durante su discurso, el arzobispo aseguró que «la convivencia pacífica y armoniosa se consigue si se da una auténtica acogida por parte de los autóctonos y una eficaz adaptación, inserción e integración por parte de los inmigrantes».

«Ello significa que unos y otros se reconocen sus propios derechos y ejercen sus propios deberes», subrayó.

El arzobispo de Tarragona también hizo una breve referencia a las raíces cristianas de Europa, durante su participación en la mesa redonda titulada «Coexistencia e inmigración en Europa», en la que también han participado, el Arzobispo de Europa Occidental y del Sur del Patriarcado ortodoxo de Rumanía, Monseñor Josif Pop; el presidente del Consejo de los Hebreos de Alemania, Paul Spiegel; y Daniela Pompei, de la Comunidad de San Egidio.