Medios y religión: Mutuos desconocidos

Los reporteros casi no tienen en cuenta la fe de los creyentes

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SEATTLE, 27 septiembre 2003 (ZENIT.org).- Las quejas sobre la manera en que los medios tratan a la Iglesia católica y la religión en general no son nuevas, ni muchos menos.

En un discurso a una convención de periodistas reunidos en esta ciudad, el obispo Wilton Gregory, presidente de la conferencia episcopal de Estados Unidos, señalaba como uno de los últimos ejemplos los problemas de la cobertura de los escándalos de abusos sexuales.

Monseñor Gregory admitía que los medios han ayudado a provocar reformas dolorosamente necesarias en la manera en que se trataban los problemas de abusos, informó el 6 de septiembre el Tacoma News Tribune. Sin embargo, declaraba, «la manera en que el asunto ha sido tan obsesivamente tratado ha dado como resultado un daño innecesario a los obispos y a toda la comunidad católica».

Muchos en los medios rechazan tales acusaciones como un ejemplo de «matar al mensajero». Sin embargo, un estudio detallado sobre la religión y la prensa publicado el año pasado apunta a serias deficiencias en la cobertura de los medios.

En su libro: «From Yahweh to Yahoo!: The Religious Roots of the Secular Press» (Desde Yahvé a Yahoo: las raíces religiosas de la prensa secular), Doug Underwood contemplaba las actitudes religiosas en las salas de prensa. Underwood, durante muchos años un periodista activo y actualmente profesor asociado de comunicación en la Universidad de Washington, ha llevado a cabo una extensa investigación sobre la religiosidad de los periodistas.

Sus entrevistas revelaron que la religión desempeña un papel en la formación de los puntos de vista del periodista y que es un error describir la profesión en general como irreligiosa y no afecta a valores religiosos. Pero, añade, una característica común en la profesión periodística es una mentalidad escéptica y empírica que les ciega a la importancia de la dimensión espiritual tan importante en las vidas de muchas personas. Asimismo, hay una tensión natural entre la búsqueda de «hechos fríos» por los periodistas y la proclamación de valores espirituales y creencias religiosas de quienes van a la iglesia.

Underwood observaba que es difícil encontrar comentaristas en la prensa nacional que puedan abordar el tema de la religión de una forma que demuestre una comprensión del mismo más allá de sus implicaciones políticas. «Los periodistas deben aprender a tratar la religión con mayor simpatía, comprensión y sensibilidad», recomendaba.

Terroristas y pedófilos
Un estudio publicado este verano respalda las conclusiones de Underwood. La investigación de 29 estudiantes de religión en la Universidad de Rochester mostraba que cerca de la mitad de todos los 314 artículos y reportajes estudiados en 12 periódicos era realmente sobre actividades políticas, legales o criminales, informaba el 2 de julio el Washington Times. Sólo el 28% de los artículos y reportajes trataban la religión exclusivamente en términos de creencias y valores.

Hay que resaltar que la cobertura del Islam se asocia principalmente con crímenes y violencia, y un tercio de todos los artículos y reportajes sobre la Iglesia católica se refieran a crímenes. El 14 de febrero, por ejemplo, la noticia del fallecimiento de un sacerdote en el Boston Globe incluía muchos detalles sobre el abuso sexual en la Iglesia católica, incluso a pesar de que el sacerdote no tenía nada que ver con ellos.

«La cobertura dada a los católicos y al Islam ha sido en todas partes desequilibrada», afirmaba Curt Smith, un profesor del departamento de Inglés que ha codirigido el estudio. «Si fueras de otro planeta, pensarías que todos los musulmanes son terroristas y todos los católicos sacerdotes pedófilos».

Una causa de los problemas es que sólo unos pocos programas universitarios preparan a los periodistas al impacto de la religión. Mark Schneider, que da clases en un programa de verano de 8 semanas sobre la religión adscrito a la Universidad Northwestern, añadía que muchos periodistas sienten «aversión» hacía temas de fe.

Los críticos de la cobertura dada por los medios a la religión lograron un inesperado apoyo a principios de este año. Un artículo del 4 de mayo de Nicholas Kristof, escritor de la página editorial de New York Times, observaba que los medios de prensa nacionales tratan a los conservadores evangélicos religiosa y políticamente a través del filtro de la élite educada del noreste».

Aunque manifestaba su desacuerdo personal con los evangélicos, Kristof reconocía: «Las críticas liberales parecen algunas veces no sólo llenas de ultrajes contra las políticas apoyadas por los evangélicos, lo que es correcto, sino que también tienen un tono de desprecio contra el mismo cristianismo conservador. Tal sarcasmo contra la fe religiosa es imperdonable».

Añadía que «los liberales algunas veces muestran más curiosidad intelectual sobre la religión de Afganistán que sobre la de Alabama, y más interés en leer los Upanishads que en la lectura del libro del Apocalipsis».

La criba de la BBC
Cruzando el Atlántico, la cobertura de la religión por los medios no es menos problemática. El Telegraph de Londres observaba que suenan a vacío las negaciones de la BBC de un trato injusto contra los católicos romanos. Tal trato era negado por el responsable de religión en la BBC, Alan Bookbinder, agnóstico declarado.

El Telegraph del 10 de septiembre comentaba que la falta de respeto de la BBC hacia la Iglesia se nota claramente en el desproporcionado espacio dado a los disidentes católicos. Un ejemplo es el programa «Woman’s Hour» del 2 de septiembre sobre el celibato sacerdotal.

El programa se centró en el suicidio de un sacerdote que se había enamorado de una profesora de religión, Jan Curry, que a su vez denunciaba la «hipocresía» de la Iglesia. Los presentes en el estudio, a excepción de uno, atacaron también a la Iglesia. Incluso la moderadora del programa, Jenni Murray, se unió al coro de críticas. El Telegraph se preguntaba por qué la BBC no se tomó la molestia de invitar también a una mujer católica británica que presentara un punto de vista alternativo.

El 19 de abril, el Telegraph también informaba de que un programa de la BBC sobre san Pablo, preparado para mayo, sugería que un ataque epiléptico o un relámpago pudo haber causado la conversión del apóstol de camino a Damasco.

Vilayanur Ramachandran, neurólogo, contó al programa que los pacientes que han sufrido ataques tienen con frecuencia intensas experiencias místicas como san Pablo. Una teoría más extraña, sugerida por John Derr, un experto en terremotos norteamericano, es que San Pablo podría haber sido golpeado por un golpe de energía electromagnética, similar a un relámpago, lanzado por un temblor.

El reduccionismo de la religión al tema político (observado por Underwood) también está presente en el Reino Unido, como contaba una reportera del periódico Independent el 1 de marzo. La periodista Elaine Storkey estaba en un estudio de televisión, que no quiso nombrar, durante la entronización del nuevo arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams. En palabras de Storkey, fue una «experiencia miserable», puesto que el significado real de la ceremonia fue «totalmente abandonado», gracias a imágenes de gente protestando contra la guerra, breves noticias de las Naciones Unidas y un enfoque de cámara obsesivo sobre un preocupado Tony Blair.

Sus anfitriones de la televisión repitieron con insistencia que Williams era un arzobispo polémico con sus puntos de vista sobre las mujeres obispo y el clero homosexual. La frase de cierre de la cobertura televisiva fue: «Así dejamos la entronización de Rowan William, 104 arzobispo de Canterbury, más conocido por su oposición a Tony Blair en Irak, y considerado en la Iglesia como un liberal».

Distorsión evidente
Otra área
problemática es la cobertura de los medios a la intervención de la Iglesia en temas políticos. Algunas veces los reportajes de prensa distorsionan claramente el mensaje como ocurrió el 20 de febrero en el periódico español El Mundo.

Dos días antes, ZENIT y el periódico católico italiano Avvenire informaron sobre los comentarios del Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Sodano, en los que explicaba la posición de la Santa Sede sobre la acción militar de Estados Unidos contra Irak. El cardenal Sodano indicó claramente que el Vaticano no había tomado una posición pacifista, sino que más bien había trabajado en promover la paz y evitar conflictos.

Sin embargo, el título de El Mundo decía: «La Iglesia reafirma su misión «pacifista y pacificadora»» y el artículo añadía: «Hasta los cardenales halcones, como el secretario de Estado, Angelo Sodano, amigo de Pinochet, quien asegura que la «Santa Sede no sólo es pacifista, sino pacificadora»».

Tal manipulación es relativamente rara. Más común es la tendencia en los medios a dejar de lado el significado más profundo del mensaje de la religión, y a enmudecerla a nivel de poder político. No hay duda de que las iglesias y confesiones religiosas podrían hacer mucho por mejorar la forma en que se comunican. Pero los medios también podrían hacer un esfuerzo…

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ZENIT Staff

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