JERUSALÉN, 22 diciembre 2003 (ZENIT.org).- La Navidad deja como mensaje a la ensangrentada Tierra Santa que hay que creer que el otro es capaz de querer la paz, afirma el patriarca latino de Jerusalén, dirigiéndose en particular a los gobernantes israelíes y palestinos.

Su Beatitud Michel Sabbah presentó este lunes a la prensa su tradicional mensaje para estas Navidades, que se vuelven a vivir «bajo la ocupación, la violencia, la humillación de la persona humana, el miedo y la inseguridad».

«Para alcanzar la paz, hay que creer que el otro es capaz de querer la paz y de construirla con nosotros. Los gobernantes tienen que comenzar admitiendo esto», explica el mensaje navideño.

«Las voces que se elevan entre la gente y las diferentes iniciativas que invitan a la paz y al cambio de actitud oficial muestran que los dos pueblos quieren la paz y que la paz es posible», añade.

«En realidad --constata--, nadie quiere la guerra o la sangre, ni los israelíes ni los palestinos. Los israelíes quieren su seguridad los palestinos su tierra y su libertad». La guerra tampoco se justifica por motivos religiosos, añade, pues todo lugar santo «es un lugar de oración y no un lugar de guerra».

«En esta tierra, los jefes claman paz, y hacen la guerra», reconoce. «Mientras rezamos y meditamos en el misterio de la Navidad, decimos que esto tiene que cambiar».

«Dios nos ha querido aquí, en esta tierra santa, para que seamos hermanos y hermanas, los unos para los otros, para ser fuente de paz y de justicia, y para colaborar juntos de manera que se aleje toda opresión y todo mal de nuestra vida», afirma.

«Por este motivo, la Navidad es ante todo un mensaje de esperanza y de fuerza espiritual que se opone a toda fuerza material. Es un mensaje de esperanza y de fuerza espiritual, a pesar de todos los obstáculos que se ponen en el camino de la paz», aclara.

Entre los obstáculos a la paz, el mensaje patriarcal cita en particular «el muro de separación» que el gobierno israelí está construyendo para aislar territorios palestinos, condenado por la comunidad internacional.