La tambaleante situación de las familias

Se ven algunos signos de esperanza, pero muchos de los problemas continúan

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NUEVA YORK, sábado, 28 febrero 2004 (ZENIT.org).- Muchos defensores del matrimonio tradicional temen que dar reconocimiento legal a las parejas homosexuales sólo podría debilitar más a una institución ya de por sí debilitada por varias décadas de tendencias en contra de la familia.

El informe anual sobre la situación del matrimonio en Estados Unidos, hecho público el pasado junio por el National Marriage Project de la Universidad Rutgers, presenta una mezcla de buenas y malas noticias. El tema central examinado en el informe fue la situación del matrimonio como institución donde crecen los niños.

El informe tenía algunas notas positivas sobre la situación de las familias. El porcentaje de niños en hogares con padres casados mostró un aumento marginal, del 68% al 69%. Es importante porque se trata de la primera cifra en décadas que presenta una tendencia contraria. Para los niños negros, el porcentaje de aquellos que viven con padres casados aumentó del 34% al 39% en el periodo 1996-2002. Entre las mujeres de color ha caído la proporción de nacimientos fuera del matrimonio, de un 70,4% en 1994 hasta un 68,5% en el 2001.

El informe, cuyos autores son Barbara Dafoe Whitehead y David Popenoe, comentaba la importancia de este cambio: «Un sólido cuerpo de evidencias científico sociales indica que a los niños les va mejor cuando crecen con sus padres biológicos casados que mantienen una relación con pocos conflictos». Afirmaron que la mejora mostraba que el declive de cuatro décadas del matrimonio puede cambiar para mejor. Pero advertían: «Es demasiado pronto para decir si el cambio de tendencia será continuado».

Lazos parentales
En el lado negativo, el informe observaba un debilitamiento de la conexión entre el matrimonio como una relación de pareja, y el matrimonio como unión parental. Estos dos elementos tradicionalmente estaban unidos. Sin embargo, ahora, «la relación de pareja es cada vez más independiente de la sociedad procreativa y parental».

Una consecuencia de la búsqueda de la felicidad personal como la principal función del matrimonio es, irónicamente, el aumento en los divorcios. En el pasado, las parejas con frecuencia permanecían unidas por causa de los hijos. Hoy, observa el informe, sólo el 15% de la población está de acuerdo en que «cuando hay hijos en la familia, los padres deberían permanecer juntos incluso si el asunto no marcha». Los datos que respaldan estas observaciones:

— Cerca de un tercio de los niños y más de dos tercios de los niños de color nacen fuera del matrimonio.

— Se estima que un 40% de todos los niños pasarán algún tiempo durante sus años de crecimiento en un hogar con una pareja no casada.

— Un millón de niños experimentan cada año el divorcio de sus padres y sus consecuencias.

No resultará fácil invertir esta situación, observa el informe. Los autores citan evidencias que demuestran que para muchos adultos jóvenes y solteros se ha desdibujado la conexión entre matrimonio y paternidad. De hecho, aunque el matrimonio tenía lugar antes de la paternidad en la secuencia de eventos, hoy en día, en muchos casos, la secuencia se ha invertido.

Otro motivo de preocupación es el hecho de que los hombres «están cada vez más desenganchados de las tareas diarias de la crianza y manutención de sus hijos». En general, los hombres permanecen solteros más tiempo antes del matrimonio, teniendo más hijos fuera del matrimonio, cohabitando más que casándose, y divorciándose en más ocasiones. El 18% de los hombres de hoy con edades comprendidas entre 35 y 44 años nunca se han casado, en comparación con el 7% de 1970.

En medio de estos cambios, los niños han sufrido de manera desproporcionada, concluye el informe. Cuando se introdujo el divorcio, se pensó poco en las consecuencias para los niños. Además, las medidas de asistencia social no son un sustituto de una familia estable con padre y madre, afirma el informe.

Entre los muchos estudios citados por los autores para demostrar cómo han sufrido los niños está una revisión de los indicadores sociales entre 1975 y 1998. Este estudio encontró que los índices de relaciones sociales y de bienestar emocional/espiritual «muestran una caída a largo plazo durante las tres décadas estudiadas». El estudio concluye que las mejoras en otras áreas de las vidas de los niños se han visto compensadas por la caída de los niveles de bienestar emocional.

Novias envejecidas
Estados Unidos no es el único que tiene problemas con el matrimonio. Una nota de prensa del 20 de noviembre de Statistics Canada revelaba que el número de parejas que se casaron en Canadá bajó de manera acusada en el 2001.

Se casaron un total de 146.618 parejas, un 6,8% menos que las 157.395 que lo hicieron en el 2000. El número de matrimonios había subido en 1999 y en el 2000, pero las cifras del 2001 supusieron un retorno a la caída experimentada en los años anteriores.

Ha continuado subiendo la media de edad a la que se contrae matrimonio. En promedio, las novias tenían 31,9 años en el 2001, 2,6 años más que las novias de 1991 y 5,7 años más que las de 1981. La media de edad para los novios era de 34,4 años en el 2001, un aumento de 2,6 años con respecto a 1991 y de 5,6 años con respecto a 1981.

Tres cuartas partes (76,4%) de los matrimonios en el 2001 se llevaron a cabo en presencia de un clérigo. Este número se elevaba hasta el 81% cuando se trataba del primer matrimonio tanto para la novia como para el novio.

Mientras tanto, las estadísticas de Inglaterra y Gales mostraron un aumento del 2%, hasta los 291.800, en el número de matrimonios en el 2002, informó el 13 febrero el Times de Londres. Sin embargo, el número subía debido a segundas nupcias. En el 2002, poco menos de un quinto de las ceremonias (46.700) eran segundas nupcias por ambas partes.

En su reportaje sobre los datos, el Telegraph del 30 de enero llamaba la atención sobre la caída del matrimonio a largo plazo. Las cifras han ido cayendo de manera constante desde el pico de 1972, con 480.000. El matrimonio se ha ido suplantando cada vez más por la cohabitación. La proporción de mujeres con menos de 60 años en cohabitación se ha más que duplicado, desde el 13% de 1986 hasta el 28% del 2001.

España, en donde el matrimonio está mejor que en Estados Unidos o el Reino Unido, también tiene que afrontar una situación en deterioro. La cohabitación engloba ahora a más del 10% de las parejas por debajo de los 50 años, informaba el 2 de febrero el diario El País. Según un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigaciones Sociológicas, los jóvenes consideran la cohabitación como un paso normal antes del matrimonio.

73% en cohabitación
De hecho, el número de parejas en cohabitación se ha más que doblado desde 1995. Esto se refleja en las cifras de niños nacidos fuera del matrimonio – un 19,5% de los niños nacidos en el 2001, contra un 9,6% de 1990 – según las estadísticas del gobierno.

El divorcio es también un problema cada vez mayor en España. Desde que se permitió el divorcio por una ley de 1981, unos 4 millones, cerca del 10% de la población, se ha visto afectado por el mismo, informaba el 29 de octubre el diario ABC de Madrid. De éstos afectados, más de un millón eran niños.

En Australia, la situación también es preocupante. Los datos hechos públicos por el Australian Bureau of Statistics muestran que la tendencia de las parejas a vivir juntas sigue aumentando, con el 73% cohabitando antes de casarse, en comparación con el 30% de 1982, informaba el 26 de noviembre el periódico Age.

De la población con 15 años o más, 8,4 millones estaban casados, 4,9 millones nunca se han casado, 940.000 eran viudos y 1,1 millones estaban divorciados. El mayor aumento proporcional en los últimos 20 años ha sido el de la población div
orciada, que ha aumentado en un 172% entre 1981 y el 2001. Los datos australianos mostraban que también había 760.000 progenitores solteros en el 2002, por encima de los 670.000 de 1996.

El matrimonio es digno de respaldo, comentaba Juan Pablo II en su alocución del 29 de enero a la Rota Romana, debido «al bien objetivo que representa cada unión conyugal y cada familia». Ahora necesita toda la ayuda posible.

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ZENIT Staff

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