Cardenal Kasper: «La cuestión de la identidad es un gran reto para el ecumenismo»

Lo afirma en un acto solemne en el Trinity College de Dublín

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DUBLÍN, martes, 22 junio 2004 (ZENIT.org).- «¿Quiénes somos?» Se lo preguntó en voz alta el cardenal Walter Kasper el pasado sábado en Dublín, en un acto académico que repasó la cosecha del ecumenismo en los últimos años.

El cardenal, que preside el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos manifestó que «la identidad cristiana es una identidad de amor, una identidad abierta capaz de hablar y compartir con los otros».

«No se puede dialogar con gente que no tiene clara la propia identidad», señaló ante un público formado por cristianos de distintas confesiones.

Para Walter Kasper, la solución está en saber quiénes somos, y esto pasa por «la iniciación y la catequesis de jóvenes y adultos».

El cardenal repasó algunos de los hitos conseguidos con los ortodoxos, diciendo que «no siempre hay consenso, pero se avanza».

«El diálogo del amor existe», afirmó, y señaló que «el mayor reto para la teología actual es la koinonia o comunión, así como el ministerio petrino».

En relación a la Reforma Protestante, el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos señaló que «los católicos hemos aprendido mucho de los hermanos de la Reforma, especialmente en la lectura de la Biblia».

El cardenal recordó que en los estudios bíblicos el ecumenismo se practica desde hace mucho tiempo ya que «en la exégesis (interpretación y estudio de la Biblia, ndr) no hay límites ni fronteras».

Los recientes acontecimientos en el seno de la Iglesia Anglicana también fueron abordados por el cardenal, que se mostró «preocupado por las divisiones y por las cuestiones éticas implicadas».

En este sentido, dijo que «en el ecumenismo, si alguien tiene problemas, nosotros tenemos problemas», indicando así su cercanía a los miembros de la Comunión Anglicana.

La ampliación de Europa a Oriente «puede ser muy positivo», dijo el purpurado alemán, «ya que hay muchos elementos políticos que nos unen con los ortodoxos, como la afirmación de las raíces cristianas de Europa».

Finalmente, el cardenal sugirió el camino del «ecumenismo espiritual», ya que «este tipo de ecumenismo lo puede practicar todo el mundo».

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ZENIT Staff

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