Obispos católicos piden a la comunidad internacional que no vuelva la espalda a Irak

También se pide apoyo para que los cristianos no desaparezcan del país

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BAGDAD, domingo, 27 junio 2004 (ZENIT.org).- En un contexto de creciente violencia, obispos católicos de Irak están haciendo oír su voz para que la comunidad internacional no vuelva la espalda al país después del traspaso de poderes al gobierno provisional de Bagdad, previsto para el próximo día 30.

En este sentido se expresó el arzobispo de Kirkuk –monseñor Louis Sako– el domingo pasado en Birmingham (Inglaterra), en la jornada «Luz en la oscuridad: La Iglesia que sufre» organizada por la Obra de Derecho Pontificio «Ayuda a la Iglesia necesitada» (AIN).

Dando la bienvenida al inminente traspaso de poderes, el prelado advirtió que continuar con la ayuda de la comunidad internacional es vital para un nuevo y estable Irak.

Occidente no debe volver la espalda a Irak después del traspaso de poderes, dijo monseñor Sako lanzando una petición de ayuda para reconstruir el país, según cita una nota de AIN.

En vísperas del 30 de junio el «aumento de las acciones de la guerrilla estaba previsto por muchos», reconoció en «Radio Vaticana» el obispo auxiliar caldeo de Bagdad, monseñor Shlemon Warduni. «Nosotros vivimos sólo confiándonos a la esperanza en Dios», puntualizó.

Para el prelado, si se deja «trabajar al nuevo gobierno con honestidad y con tranquilidad, la esperanza» de que las cosas cambien «es ciertamente fuerte. Pero si el mundo no coopera y si no se adoptan medidas más eficaces para interrumpir la espiral de odio, tendremos verdaderamente grandes dificultades».

«La intervención de la comunidad internacional es necesaria para poder detener los actos terroristas» –subrayó monseñor Warduni–. «También cuando se habla se tiene miedo de decir algo que pueda crear problemas; se está siempre en guarda. Es en estos momentos que habría que ofrecer ayuda, pero al contrario, se ayuda a destruir la nación. Por todo esto existe gran necesidad de un apoyo de la comunidad internacional».

En el contexto de la necesidad de ayuda internacional también para reconstruir el país, el arzobispo de Kirkuk aprovechó su paso por Birmingham para apremiar a los benefactores a intensificar su apoyo para que las comunidades cristianas puedan desempeñar su papel clave en el trabajo humanitario.

Y es que «los cristianos deben ser testigos de la cultura del diálogo, de la paz, del perdón, de la reconciliación», apuntó.

El prelado destaco las buenas relaciones entre cristianos y musulmanes en Irak: «Debido a nuestras profundas raíces en el país, somos respetados por nuestra presencia, testimonio y por nuestra contribución al país».

Pero el arzobispo Sako alertó de que los cristianos podrían desaparecer de Irak en una generación a menos que se incremente el apoyo de la agencias de ayuda de Occidente.

De hecho, según sus datos, cada año unos 10.000 cristianos abandonan el país. En tres décadas las cifras han quedado reducidas a un tercio, disminuyendo la población de fieles a 750.000 actualmente.

Por su parte, AIN está apoyando al prelado con ayudas económicas para el alojamiento, alimentación y educación de familias necesitadas. Monseñor Sako, que recibió la consagración episcopal el pasado otoño, ya ha proyectado una maternidad, una farmacia, centros juveniles, colegios, centros de medios de comunicación y publicaciones.

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ZENIT Staff

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