El Papa reza en Loreto por las víctimas de la escuela de Beslán

La califica de «agresión vil y despiadada contra niños y familias»

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 5 septiembre 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II rezó este domingo en su peregrinación apostólica a Loreto por las víctimas de la escuela de Beslán (Osetia del Norte) y por todo el pueblo ruso.

La oración de los fieles de la misa presidida por el pontífice dedicó un recuerdo particular a las 394 personas fallecidas, en buena parte niños, según el último balance oficial.

Los 250.000 fieles, en buena parte miembros de la Acción Católica, fueron invitados a rezar «por el pueblo ruso golpeado por la tragedia, por todos los muertos y por las numerosas víctimas inocentes».

La celebración eucarística se caracterizó por la solidaridad con las víctimas de Beslán. El arzobispo de Loreto, monseñor Angelo Comastri, anunció al inicio que esta mañana salió un avión de la Protección Civil italiana para llevar a Beslán ayudas y medicinas para los heridos.

Juan Pablo II envió este sábado un mensaje a las autoridades rusas, a través del representante de la Santa Sede, el arzobispo Antonio Mennini, para transmitir su «afecto al pueblo ruso en esta hora de turbación y angustia».

El obispo de Roma califica el atentado terrorista en el telegrama, enviado en su nombre por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, de «agresión vil y despiadada contra niños y familias inermes».

El Papa «confía a la misericordia del Altísimo la víctimas inocentes de esta tragedia implorando por ellas el descanso eterno».

«Una vez más –añade el texto– Su Santidad deplora toda forma de terrorismo y desea que no prevalezca el torbellino de odio y de violencia».

Por último, «implora a la Virgen Santísima, tan venerada por los cristianos de Rusia, para que suscite en los corazones de todos pensamientos de sabiduría y propósitos de paz y reconciliación».

En la tarde del viernes, al recibir la noticia del desenlace dramático del secuestro, Juan Pablo II se retiró en oración por los fallecidos y los heridos, según informó Joaquín Navarro-Valls.

El portavoz vaticano reveló que el Santo Padre siguió constantemente el desarrollo de los hechos.

El cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, ha comentado que «no se puede dejar de deplorar este horrible crimen que demuestra el desprecio total de la vida humana».

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ZENIT Staff

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