Mark Shea aclara los malentendidos sobre María

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Antiguo protestante dedica un libro a la devoción mariana

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WASHINGTON, domingo, 26 julio 2009 (ZENIT.org).- En ambientes católicos y sobre todo no católicos hay demasiados malentendidos sobre María que ahora son afrontados en un libro recéin publicado en los Estados Unidos por un escritor convertido del protestantismo al catolicismo.

Cuando el popular autor Mark Shea estaba considerado entrar en la Iglesia no encontró libros que pudieran ayudarle en sus preocupaciones de protestante evangélico sobre la doctrina y devoción católica mariana.

Veinte años más tarde, este libro todavía faltaba en los estantes, por lo que Shea se puso a escribirlo.

El resultado es «María, Madre del Hijo» («Mary, Mother of the Son»), una herramienta para ilustrar la fe en tres volúmenes publicada en Catholic Answers.

Shea, responsable de contenidos en el Catholic Exchange y columnista tanto en el Inside Catholic como en el National Catholic Register, explica a ZENIT cómo ha escrito este libro.

–¿Por qué ha escrito un libro sobre la Madre de Dios? ¿En dónde entra su trilogía dado que los estantes ya están llenos de libros y tratados sobre María?

–Mark Shea: Escribí  este libro porque quería que alguien ya lo hubiera escrito cuando entré  en la Iglesia.

Aguardé  casi 20 años, esperando que alguien lo hiciera, pero como no nadie lo ha hecho, decidí embarcarme en el proyecto (lo que está bien puesto que soy la única persona que realmente sabe qué cuestiones y dudas tenía y qué constituye una respuesta satisfactoria a las mismas).

En cuanto a donde colocar en estante esta trilogía, supongo que «en cualquier lugar».

Es decir, parte de la razón por la que lo he escrito es porque simplemente no había ningún libro que pudiera encontrar que hiciera lo que este. Por ejemplo, los libros sobre el dogma mariano no tratan las cuestiones de las apariciones. La literatura devocional no responde a cuestiones sobre de donde sacaba la Iglesia todo este asunto de María. Los libros que trazan el desarrollo de la doctrina no hablan sobre el rosario. En fin, la literatura existía, pero la mayoría de la gente no tiene tiempo para localizar todas las fuentes para responder a todas las preguntas que tienen sobre María. Por eso cree «María, Madre del Hijo» para ser una especie de «tienda todo en uno» para, virtualmente, cualquier tema que un no católico (o un católico sin catequizar) pueda tener sobre la doctrina y la devoción marianas.

Trata de todo, desde las fuentes de la creencia y práctica marianas (un tema importante puesto que montones de no católicos asumen simplemente que todo esto no es sino una descarga de datos del paganismo) hasta el acercamiento católico a las Escrituras, pasando por los cuatro dogmas marianos, el amplio espectro de la devoción mariana, las revelaciones y apariciones privadas, los caminos posibles para avanzar en las conversaciones católicos/evangélicos sobre la Santísima Virgen.

Cuando se trata de los dolores de la Virgen, he basado todo en mi propia vida y he tratado con muchas dificultades y problemas con María yo como no católico, por lo que este libro nace de mi corazón (y entrañas) así como de mi cabeza.

Nada en él es nuevo (voluntad de Dios) y todo es en última instancia una nueva exposición de la Tradición. Pero es una nueva exposición que intenta recorrer toda la serie de enseñanzas católicas sobre María, no centrándose en un tema de modo especializado. Y está escrito para ser entendido por los no especialistas.

–Usted expone en sus libros el porqué la mayoría de lo que la gente piensa que sabe tanto de María como de la Iglesia católica es pseudo conocimiento. ¿Puede usted describir este fenómeno y  por qué hay tanto pseudo conocimiento sobre la Iglesia impregnando la cultura?

–Mark Shea: El pseudo conocimiento es eso de que «todo el mundo lo sabe», no porque sea verdad, sino porque alguien con un «importante cargo» lo dijo en la televisión, o porque su revista favorita lo dice, o porque un personaje atractivo en una película lo estableció como un hecho y motones de otras personas lo han repetido millones de veces.

El pseudo conocimiento es lo que explica que «todos saben» que Humphrey Bogart dijo «tócalo otra vez, Sam» (excepto él). Es lo que explica que «todo el mundo sabe» que la Constitución de Estados Unidos habla de un «muro de separación» entre la Iglesia y el Estado (no la constitución). Y explica por qué «todo el mundo sabe» que todos los europeos del medievo creían que el mundo era plano (excepto ellos).

El pseudo conocimiento hace que la gente vaya hablando como si estuvieran seguros de que una vez leyeron los Documentos Federales, o analizado a fondo los datos meteorológicos del calentamiento global de los últimos estudios científicos, o guardado en la memoria los documentos del Concilio de Trento, cuando, de hecho, no pueden citar ni siquiera cinco palabras de ninguna de estas cosas.

Lo que en realidad saben es lo que esa voz sonora y bien modulada de la televisión o de su propio círculo de amigos (o de ambos) les ha dicho que era un «conocimiento común» sobre el gobierno o la ciencia o la Iglesia católica.

Y, por supuesto, explica por qué «todo el mundo sabe» que «la María católica» no es sino una diosa pagana recalentada. Es un mito moderno que ha circulado durante tanto tiempo que nadie piensa en cuestionárselo. Y cuando lo hagas, descubrirás que no hay nada. Nada. Ni una brizna de apoyo histórico verdadero.

Como muchos mitos sobre la Iglesia católica, surge de un conocimiento superficial de la Iglesia (ella es difícil que lo evite completamente y la gente suele juzgar por impresiones fragmentarias) y del hecho de que muchos no católicos escuchan sólo a no católicos que hacen circular basura sin fundamento como si fueran «hechos».

–¿Cuál es el papel más importante que ha desempeñado María en la historia de la Iglesia y en su misión de evangelizar a las naciones?

–Mark Shea: Siendo quien es. María es el «tipo de la Iglesia» en palabra de San Ambrosio. Su misión ha sido la misma desde que Jesús nos la diera con las palabras «he ahí a tu madre». Como modelo de discípulo, la Madre de Dios, la Siempre Virgen, Inmaculada y Asunta a los Cielos, ella ha intercedido constantemente por nosotros y, en ocasiones, incluso se ha manifestado con necesarios llamamientos al arrepentimiento y a la gracia (como en Fátima y otros lugares).

–¿Por qué, en su opinión, María se aparece a personas por todo el mundo? ¿Hay un tema común en las diversas apariciones de la Virgen?

–Mark Shea: Su misión, esencialmente, ha sido siempre la misma: decir al mundo «Haced lo que Jesús os diga».

Como he apuntado en «María, Madre del Hijo», la vida de María es la vida más profundamente en referencia que nadie haya vivido. Todas las revelaciones privadas verdaderas tienen una cosa en común: Nos señalan directamente a la revelación pública de Jesucristo y a la tradición apostólica de la Iglesia. El mensaje de María no es radicalmente nuevo: sé bueno. Ve a Misa. Confía en Jesús. Los niños pequeños deberían decir la verdad. Este tipo de cosas.

Si usted vive una vida católica seria de confianza en Jesús, obediencia a la Santa Iglesia, práctica de la virtud, y frecuente recepción de los sacramentos, está haciendo todo lo que todas estas visiones, curaciones milagrosas, y soles bailantes han sido permitidos por Dios para hablar a la raza humana.

–¿Por qué tantos documentos importantes de la Iglesia – desde las declaraciones conciliares (Lumen Gentium) a las encíclicas papales (Caritas in Veritate) – parece concluir siempre con un canto de júbilo y una exhortación a buscar la intercesión de la Santa Madre?

–Mark Shea: Porque es bueno y queda bien (es elegante además) hacerlo.

Dios le ha dado primacía
entre todas las criaturas y estamos de acuerdo en su hiperdulía: el más alto honor debido a una mera criatura. Pero «criatura» es una palabra fría, ¿verdad? Como algo que sale de una película de ciencia ficción. Usted no daría a su mamá el Día de la Madre una tarjeta que pusiera «Querida Criatura Exaltada». Usted le daría una tarjeta que dijese: «Querida Mamá: Te quiero y aprecio todo lo que has hecho y te has sacrificado por mí». La Iglesia dice lo mismo a nuestra Madre.

Algunos se quejan de que hablar de los «sacrificios» de María es quitar el honor debido sólo a Jesús. Contesto: Imagínese una ceremonia en una iglesia para los padres de un hijo muerto en Irak en el que el pastor señale a los afligidos padres y les diga: «Dios ha sido el único que ha dado a estos padres su hijo y ha sido él quien ha enviado a su hijo para morir por la libertad del pueblo iraquí. Ellos no sacrifican nada. Ellos simplemente dieron su consentimiento para formar parte del plan de Dios».

Nadie habla en ningún momento de este modo sobre el sacrificio que haya hecho una persona. Todo el resto del tiempo, podemos aferrarnos al hecho de que, dado que Dios es el Autor de todas las cosas, nuestros sacrificios y elecciones también importan de verdad – por la gracia de Dios.

La única vez que la gente habla así es cuando los evangélicos dejan de lado asombrosamente a María deshumanizándola y minusvalorando la espada que atravesó su corazón, de forma que ellos pueden hablar como si ella fuera completamente irrelevante en la Encarnación y Pasión de Cristo, en lugar de alguien que, de hecho, estuvo más íntimamente ligada a Él que cualquier otra persona que haya existido. Ningún mortal sufrió más y perdió más en la Pasión que Nuestra Señora. Si podemos dedicar palabras de agradecimiento a los padres de un soldado caído, cuánto más gratitud deberíamos tener hacia quien nos dio, como Dios, a su único Hijo.

Por eso sólo cabe que la Iglesia honre (y pida su intercesión) a la Santísima Virgen. Dios no iba a afrontar todos los problemas de perfeccionarla en su santidad, amor y poder para dejarla después de lado. Durante 2000 años, para ello ha sido una alegría interceder por sus hijos – porque ella se asemeja a Cristo más que cualquier otra persona que haya vivido y su alegría es hacer exactamente lo mismo.

–¿Por qué María es un escollo para la unidad cristiana? ¿Serán capaces de unirse todos los cristianos alrededor de su Madre?

–Mark Shea: Deberían, pero ha sido duro durante cuatrocientos años. Hay esperanza en esta cifra, sin embargo, porque la hostilidad y el miedo a María es, históricamente hablando, un fenómeno muy reciente y realmente surgió tras el comienzo de la Reforma.

Muchos de los reformadores tenían una profunda devoción a María y, de hecho, aceptaron mucho de la enseña católica sobre ella. Sin embargo, cuando el protestantismo se fue alejando de la enseñanza católica (y cuando, en los países de lengua inglesa, Isabel I pensó que sería muy conveniente suplantar el culto a la Virgen con el culto político a la reina virgen), dicha conexión falló y acabó por romperse.

Junto a esto se perdió también el sentido de lo sacramental, el sentido de la Escritura, y el aprecio por lo femenino en la vida de la Iglesia. María llegó a ser vista casi exclusivamente como una especie de diosa pagana y una amenaza real a la genuina devoción cristiana: una percepción absolutamente extraña al pensamiento de cualquier cristiano de los primeros 16 siglos de la Iglesia.

–Usted observa que los ataques a la mariología de la Iglesia son en realidad ataques a su cristología. ¿Cómo y por qué ocurre esto?

–Mark Shea: Cuando se trata de María, nunca se trata sólo de María.

Por ejemplo, el nacimiento virginal. Uno de los primeros insultos pronunciados contra Jesús fue que era un bastardo, el producto de una  unión entre María y un soldado romano llamado Pantera (probablemente una corrupción de «parthenos» que en griego significa «virgen»).

¿El objetivo del insulto era atacar a María? Por supuesto que no. El objetivo es atacar a Jesús como un mero bastardo y negar que sea el Hijo de Dios o tiene un origen divino.

De igual forma, cuando el hereje Nestorio exigió que los cristianos no aclamasen más a María como «Theotokos» o «madre de Dios», su ataque se dirigía no contra María, sino contra la noción de que Jesús Hombre y la Segunda Persona de la Trinidad fueran una unidad.

Asimismo la pregunta «¿dónde está la asunción de María en la Biblia?», no va realmente sobre María. Es una pregunta sobre la validez de la Sagrada Tradición de Cristo y de la autoridad de la Iglesia de Cristo.

«¿Por qué debo rezar a María?» no es una pregunta sobre María. Es una pregunta sobre la relación de los vivos y los muertos en Cristo.

«¿Adoran los católicos a María?» no es una pregunta sobre María. Es una pregunta sobre si los católicos adoran verdaderamente a Cristo.

En fin, las inquietudes de los evangélicos sobre María rinden homenaje y a la vez pasan por alto la verdad sobre María que la Iglesia católica quiere que veamos: que la vida de María, en su totalidad, es una vida de referencia.

Los ataques contra Cristo y su evangelio siempre se hacen a través de su Cuerpo, la Iglesia. Lo vemos, por ejemplo, en el Código da Vinci. El mensaje, como siempre, fue «tengo el respeto más alto por Jesús, es sólo que la Iglesia ha pervertido totalmente lo que realmente llegó a decir (que fue, por una extraña coincidencia, lo que yo estoy diciendo)». Y puesto que María es el tipo de la Iglesia, es por lo que ella está presente como una especie de valla y protección alrededor de la verdad de la fe.

Por Annamarie Adkins

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ZENIT Staff

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