CONVENTRY, jueves 17 de junio de 2010 (ZENIT.org).- En el mundo de hoy, que anhela la paz a pesar de todas las dificultades que debe afrontar, los jóvenes son un medio fundamental para alcanzar este objetivo.

Lo afirmó monseñor Agostino Marchetto, Secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, en su intervención en la Conferencia anual de las Capellanías Universitarias Europeas, que se está celebrando en la Coventry University (Gran Bretaña) desde el pasado martes hasta mañana 18 de junio.

El elegido para la conferencia, “Paz, reconciliación y justicia social” encuentra aplicaciones particularmente idóneas en el contexto de la instrucción y de las instituciones educativas como las universidades, explicó.

“La formación intelectual, espiritual y humana de las jóvenes mentes y de los jóvenes corazones es fundamental para crear un mundo mejor”, exclamó.

Lucha a la pobreza

Como recordó el Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2009, para construir la paz es esencial combatir la pobreza, factor que a menudo agrava los conflictos, los cuales a su vez “pomueven ulteriores situaciones trágicas de pobreza”.

A día de hoy, subrayó monseñor Marchetto, la lucha contra la pobreza requiere “una atenta consideración del complejo fenómeno de la globalización”, “de por sí incapaz de construir la paz” y que, al contrario, “en muchos casos crea divisiones y conflictos”.

Según el prelado, la globalización debería ser más que nada “una buena oportunidad para conseguir algo importante en la lucha contra la pobreza y para poner a disposición de la justicia y de la paz recursos antes inimaginables”.

“Una de las formas más importantes de construir la paz”, de hecho, es “a través de una forma de globalización dirigida a los intereses de toda la familia humana”, el llamado “bien común universal”.

En cualquier caso, el arzobispo recordó que la globalización debe ser gobernada. Con este fin, es necesario “un fuerte sentido de solidaridad global entre países ricos y pobres, así como dentro de cada país”.

De la misma forma, la lucha contra la pobreza requiere “cooperación a nivel tanto económico como legal, para permitir a la comunidad internacional, y sobre todo a los países más pobres, identificar e implementar estrategas coordinadas para aforntar los problemas, proporcionando un marco legal eficaz para la economía”.

Atención a los jóvenes

El secretario del dicasterio vaticano ha subrayado que la Iglesia católica tiene “una solicitud y una consideración muy especiales por los jóvenes en general, y por los jóvenes estudiantes en particular”.

En este año en que se celebra el 25° aniversario de la Jornada Mundial de la Juventud, monseñor Marchetto recordó que “el futuro está en el corazón de los jóvenes”.

“Para construir la historia, como pueden y deben hacer, deben liberar a la propia historia de las falsas vías que está persiguiendo”.</p>

Para que ello sea posible, añadió, los jóvenes deben tener “una confianza profunda en el hombre y en la grandeza de la vocación humana – una vocación que perseguir con el respeto de la verdad y de la dignidad y de los derechos inviolables de la persona humana”.

En un contexto mundial aparentemente lleno de amenazas, hambre, enfermedades, paro y opresión política y espiritual, los jóvenes pueden llegar a pensar que “la vida tiene poco sentido”, y ser tentados por tanto a “huir de sus responsabilidades”: “en los mundos de la fantasía del alcohol y las drogas, en breves relaciones sexuales sin compromiso con el matrimonio y la familia, en la indiferencia, en el cinismo e incluso en la violencia”.

Frente a perspectivas de este tipo, monseñor Marchetto invitó a los jóvenes a reconsiderar el llamamiento que el Papa Juan Pablo II les lanzó en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1985, exhortándoles a buscar verdaderas respuestas a las cuestiones que deben tener que afrontar.

Los jóvenes estudiantes, observó el arzobispo Marchetto, son un “palco privilegiado” “en la búsqueda de la paz a través de la justicia, la reconciliación y el perdón”.

La generación de estudiantes, añadió, es fundamental para “desarrollar interacciones humanas sanas y una justa formación ética, moral y social para llegar a ser arquitectos y protagonistas de la verdadera paz a la que el mundo aspira a pesar de todo”.

Por esto, auguró que los trabajos de la Conferencia puedan ayudar a las capellanías universitarias a “organizar mejor sus programas para despertar en los jóvenes estudiantes de la escuela secundaria y de la universidad el deseo de trabajar para un mundo de paz”.

Por Roberta Sciamplicotti, traducción del italiano por Inma Álvarez