TEGUCIGALPA, lunes 9 enero 2012 (ZENIT.org).- Como cada año, el primer sábado, el cardenal Óscar Andrés R. Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, reflexionó sobre el mensaje de Benedicto VXI para la Jornada Mundial de la Paz e invitó a ser “en medio de las tinieblas de este mundo, epifanía de paz”.

Casi setecientos líderes de la mayoría de las parroquias, se dieron cita en el gimnasio del Instituto Maria Auxiliadora, durante todo el día sábado 7 de enero. Quienes llevaron el protagonismo, fueron los jóvenes que en su mayoría siguieron atentos las meditaciones y explicaciones que el cardenal hizo.

Realizaron la oración inicial con signos concretos, como poner sobre una bandera nacional la imagen de la Virgen de Suyapa, y una paloma como signo de que Honduras necesita paz, basada en la justicia, el amor, la verdad y la libertad.

El cardenal R. Maradiaga, resaltó el salmo 130 con el que el papa inicia el mensaje, y seguidamente comentó que “es una invitación para levantar lo ojos a Jesucristo que es nuestra paz, no tener miedo, a pesar de las predicciones de muchos que dicen que en este año es el fin del mundo”.

“Esta confianza en Dios –añadió- debe alimentarse del humanismo y que cada actividad ponga como fundamento la dignidad de la persona humana, ya que solo así puede construir un nuevo humanismo, ya que nuestra sociedad se está deshumanizando, y solo la educación puede reforzar a la persona, en relación con sus hermanos, ya que esta es la primera escuela de la justicia, y es en el hogar donde mas debemos aprender a ser y vivir en justicia, comenzando por el respeto, y la fraternidad y de esa manera nos trataremos como hermanos”.

Hizo un énfasis especial sobre el papel de los medios de comunicación en la educación de los jóvenes, y urgió a todos los párrocos para que sepan escucharlos ya que ellos son el presente, no el futuro, sino el presente.

El arzobispo concluyó recordando: “La paz es un don de Dios, pero es una obra que debemos construir, Dios no ha dado la libertad y no es licencia para hacer lo que nos venga en gana, sino vivirla en responsabilidad buscando modos adecuados de redistribución de la riqueza”.

Habló de la promoción del crecimiento de la cooperación al desarrollo, y recordó la labor de corresponsabilidad del programa Un techo para mi país --un grupo de jóvenes, que construyen viviendas dignas en los sectores mas empobrecidos--. Son puntos positivos en los que se crece en la cooperación al desarrollo de quienes viven en condiciones paupérrimas”.

La Jornada concluyó con la conferencia sobre los verdaderos modelos que educan a los jóvenes en la paz y la justicia, a cargo del presbítero Juan Ángel López, especislista en historia eclesial y un foro sobre el aporte de los jóvenes en la educación en la paz y la justicia, en el que los asistentes hicieron preguntas a los cinco líderes juveniles que integraron el panel.

Al final, el cardenal R. Maradiaga, junto a siete presbíteros y un diácono, presidieron la eucaristía con la liturgia de la Epifanía del Señor, y en su homilía, invitó a los asistentes a: “en medio de las tinieblas de este mundo, debemos ser epifanía de paz”