cardenal Turckson. Foto: Vatican Media

¿No sólo guerras?

La defensa de la soberanía nacional fue reconocida como moralmente legítima por el Concilio Vaticano II, que enseñó que «no se puede negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa» y que «las autoridades del Estado y otros que comparten la responsabilidad pública tienen el deber de proteger el bienestar del pueblo confiado a su cuidado».

Ante las manipulaciones en la prensa

No resulta fácil contrarrestar el mal del periodismo manipulador, ni encontrar los modos concretos para hacerlo. Hay uno sencillo y asequible, que puede tener una incidencia más o menos efectiva: boicotear (no leer) aquellos medios que una y otra vez difunden mentiras y ocultan verdades.