Aborto: Se intensifica la campaña

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La batalla sobre el aborto en Estados Unidos no muestra señales de disminuir. Tanto los grupos a favor del aborto como los pro-vida están intensificando sus esfuerzos para influir en la nueva administración.

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5 mayo 2001 (ZENIT.org).- La batalla sobre el aborto en Estados Unidos no muestra señales de disminuir. Tanto los grupos a favor del aborto como los pro-vida están intensificando sus esfuerzos para influir en la nueva administración. En lo que se contempló como la primera prueba de fuerza sobre temas de la vida en el nuevo Congreso, la semana pasada la Cámara de Representantes aprobó la ley de Víctimas no Nacidas de la Violencia, por 252 votos contra 172, según informa el «Washington Times» del 27 de abril.

La ley, que aún debe examinar el Senado, convierte en delito federal matar o herir a un niño no nacido, en el curso de un ataque a una mujer embarazada. Los partidarios del aborto se oponen a la ley porque la ven como el primer paso hacia la definición del no nacido como una persona. Más de 20 estados tienen leyes similares que protegen al niño no nacido. La ley aprobada por el Congreso se aplicaría sólo a los delitos en el ámbito de la jurisdicción federal.

La misma legislación, tras ser aprobada por 254 a 172 en el Congreso el año pasado, se quedó aparcada en el Senado a causa del veto del presidente Clinton, pro-aborto. Sin embargo, el presidente Bush ha señalado que apoya esta ley pro-vida. «Esta legislación afirma nuestro compromiso por una cultura de la vida, que da la bienvenida y protege a los niños», declaró el presidente Bush la semana pasada.

Aunque los congresistas pro-vida se han esforzado con éxito en esta ley, tras su fracaso previo, las perspectivas no son tan seguras respecto a la prohibición del aborto por nacimiento parcial. Durante la campaña electoral, George Bush declaró su voluntad de firmar dicha prohibición, a diferencia del presidente Clinton que vetó dos veces la medida. Pero tras la decisión del Tribunal Supremo, el año pasado, que echó abajo una ley de Nebraska que prohibía los abortos por nacimiento parcial, existe desacuerdo entre las filas pro-vida sobre si vale la pena ir adelante con otra ley.

«Los Angeles Times» del 18 de marzo citaba al senador Rick Santorum, quien ha patrocinado la prohibición en el pasado. La decisión del Tribunal Supremo prácticamente cierra la puerta a cualquier intento de restringir el aborto, dijo Santorum.

Clínicas pro-vida

Los activistas pro-vida no solamente pretenden cambiar las leyes, sino que también están empeñados en ofrecer alternativas a las mujeres con la esperanza de persuadirlas para que no aborten. Un reportaje del «Chicago Sun-Times» del 25 de marzo explica los esfuerzos de unos tres mil centros de crisis para madres gestantes en Estados Unidos.

A diferencia de las clínicas para abortar puestas en marcha por grupos como «Planned Parenthood», ninguno de los centros de crisis cobra a las mujeres a las que ayudan en sus embarazos inesperados. En todos estos centros, pueden encontrar apoyo emocional, tal como ayuda para exponer el embarazo a la familia, al novio o al marido; la asistencia que se brinda incluye gastos médicos, ropa, servicios de adopción si es lo que desean, y a menudo incluso un trabajo y alojamiento. Todo esto es muy caro y se financia de manera privada por quienes desean ayudar a estas mujeres y a sus niños no nacidos.

En cambio, se realizan en Estados Unidos cada año casi 1,4 millones de abortos por los que se cobra una tarifa rutinaria de unos 300 dólares. En estados como California y Nueva York, el gobierno, a través de «Medicaid», paga más de la mitad de los abortos, mientras que no costea los servicios de los centros de crisis para madres gestantes.

Campaña pro-aborto

Con el fin de reforzar la opinión a favor del aborto, la Liga nacional de acción a favor del aborto y los derechos reproductivos (NARAL) anunció a finales de marzo una campaña de 40 millones de dólares. Según una nota de prensa de NARAL del 28 de marzo, la campaña de cuatro años -llamada «Fight4 Choice»- tiene como objetivo detener lo que califica como un «asalto liderado por el partido republicano al derecho de aborto sin precedentes».

Según la nota de prensa, Fight4Choice pretende «movilizar a los estadounidense pro-libertad de elección para que bloqueen los nombramientos al Tribunal Supremo de personas anti-libertad de elección, restaurar el liderazgo de esta línea en el Congreso, elegir un presidente favorable a la libertad de elección y luchar contra las iniciativas políticas opuestas a todos los niveles». La campaña hará uso de correo postal, organización de bases, medios para llegar al público y anuncios contratados.

Mientras tanto, un grupo que actúa con la ayuda de «Planned Parenthood» está promoviendo en las facultades de medicina la enseñanza de técnicas de aborto. Según la revista «Time» del 7 de mayo, Estudiantes de Medicina por la Libertad de Elección (MSFC), fundada en 1993, ahora tiene 110 secciones activas y siete mil miembros en Estados Unidos y Canadá. Desde su creación, el grupo estima que en torno a 50, es decir, un tercio de todas las escuelas de medicina, han introducido el aborto o lo han recuperado en sus currículos, o a través de trabajos obligatorios, clases opcionales, lecturas o rotaciones en «Planned Parenthood».

En la actualidad, sólo hay unos dos mil médicos que practiquen abortos en Estados Unidos, y la mayoría están entre los 50 y los 70 años. Los partidarios del aborto temen que cuando esos médicos se retiren o fallezcan, no haya quien los reemplace.

Evolución internacional

Por supuesto, el debate del aborto no se limita a Estados Unidos. En marzo, el Parlamento suizo votó para legalizar el aborto, tras un debate que se ha prolongado ocho años. Según informaba Associated Press el 23 de marzo, el centrista Partido Popular Cristiano se opuso inmediatamente a la decisión y anunció que reuniría las 100.000 firmas que exige la ley suiza para forzar un referéndum. Ello podría evitar que la ley entrara en vigor antes de la votación nacional, que con toda probabilidad no tendrá lugar en varios años.

Hasta ahora el aborto había sido formalmente ilegal, pero era ampliamente practicado en Suiza. En muchas ciudades es relativamente fácil para una mujer acabar con su embarazo en hospitales estatales o clínicas privadas si presenta una carta firmada por un segundo médico en la que se afirme que existen fundadas razones médicas.

La proposición de legalizar el aborto hasta la semana 14 de embarazo había sido presentada por el Partido Socialista hace ocho años. Durante los subsiguientes debates parlamentarios, se redujo a 12 semanas.

Y en Rusia el número anual de abortos supera los dos millones y excede al número de nacidos vivos. Según la agencia «France Presse» (21 de marzo), tras los 2,1 millones de abortos anuales, unas 350 mujeres «quedaron inválidas y unas 250 murieron el año pasado a consecuencia de abortos», dijo el director de ginecología Vladimir Serov.

La población rusa ha caído en 2,8 millones en los últimos ocho años. Disminuirá en 700.000 personas en 2001, con un total de 144,5 millones de habitantes, según las previsiones oficiales.

Mientras tanto, en India, recientes estudios han demostrado que el aborto está siendo utilizado para discriminar a las mujeres. Según el «New York Times» (22 de abril), aunque India prohibió los análisis de determinación del sexo en 1994, se siguen realizando, y la tecnología de ultrasonidos se ha extendido incluso a las pequeñas localidades.

Los primeros datos del censo de 2001, llevado a cabo en febrero y marzo, ha dejado claro que los fetos femeninos son regularmente abortados, siguiendo una tendencia que empezó en los años 80. El número de chicas por cada mil chicos cayó a 927 este año, desde 945 en 1991, y 962 en 1981.

La caída en la proporción entre chicas y chicos en la última década ha sido mayor en los estados más ricos del norte y oeste, donde hay más gente que tiene acceso a los a
nálisis y a los abortos, dicen los demógrafos y economistas. Por ejemplo, en Punjab, el estado agrícola más próspero de India, la relación entre chicas y chicos se ha desplomado de 875 a 793 chicas por cada mil chicos.

El aborto seguirá sin duda dividiendo opiniones. Sólo cabe esperar que la evidencia de este tremendo daño a los niños no nacidos y a la mujeres mismas convenza finalmente a la gente de la necesidad de acabar con su práctica.

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ZENIT Staff

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