Francia: El derecho al secreto entre un obispo y un sacerdote en entredicho

El obispo de Bayeux-Lisieux renuncia a presentar un recurso a la Justicia

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PARÍS, 7 septiembre 2001 (ZENIT.org).- En Francia, un sacerdote se pensará más de dos veces la posibilidad de hacerle una confidencia a su obispo, sobre todo si se trata de materias graves, después de que un tribunal le haya negado este derecho a monseñor Pierre Pican, obispo de Bayeux-Lisieux.

Ante el ambiente agresivo en el que se ha celebrado el proceso en el Tribunal correccional de Caen (Calvados), que le condenó el pasado 4 de septiembre a tres meses de cárcel en remisión condicional, el prelado anunció este viernes que renunciará a presentar un recurso.

Monseñor Pierre Pican, de 67 años, fue acusado por no denunciar a la justicia al padre René Bissey, condenado en octubre del año 2000 a 18 años de cárcel por actos de pederastia por el Tribunal superior de Calvados.

Cuando el prelado recibió algunas confidencias del padre Bissey, en diciembre de 1996, «el sacerdote se encontraba al borde del suicidio», reveló el prelado al Tribunal. Por este motivo, pensó que antes de denunciarle a la policía era más importante ofrecerle ayuda, alejándole de la parroquia e internándole en una clínica.

El Tribunal, sin embargo, condenó al obispo por considerar que se trata de una materia que constituye «una alteración excepcional del orden público».

Con la sentencia el Tribunal contradice una ley francesa de 1891, vigente todavía hoy, que garantiza al clero francés pleno derecho al secreto profesional sobre «todas las informaciones recogidas en el ejercicio del ministerio».

Los jueces, sin embargo, aceptaron la tesis del fiscal, según el cual, hay que considerar como prioritario un reciente artículo del Código penal que prevé una condena de hasta tres años de prisión para quien no denuncie a la Justicia privaciones, malos tratos o abusos sexuales cometidos contra menores de quince años.

Monseñor Pican explica en un comunicado que ha tomado la decisión de no presentar recurso «tras haber reflexionado durante un tiempo», para manifestar su «voluntad de relajar la situación y no reavivar las heridas, durante un nuevo proceso».

Sin embargo, el obispo de Bayeux-Lisieux considera que el veredicto pronunciado en su contra supone «una puesta en duda, al menos parcial, de la jurisprudencia admitida y constantemente reafirmada» sobre el secreto profesional.

Esta situación «exigiría que yo apelara», reconoce. Ahora bien, pensando también en «su diócesis, en la Iglesia, en todos los que, en múltiples maneras, se han visto afectados por esta situación» y «con la esperanza de contribuir a que regrese la paz a las conciencias y a los espíritus», el obispo renuncia a su derecho.

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ZENIT Staff

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