Entrevista: La lucha contra la desesperación, arma contra el terrorismo

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Habla el arzobispo Martino, «embajador» del Papa ante la ONU

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NUEVA YORK, 13 septiembre 2001 (ZENIT.orgFides).- El arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, ha exigido ir más allá de los efectos, los mandantes y la destrucción de los actos terroristas para afrontar sus causas profundas.

Sin un empeño de todos los países «por la paz global», para vencer la desesperación de muchos pueblos, no se podrá evitar la violencia, afirma el «embajador» del Papa ante la ONU, pues ya no existen «países inviolables».

En la mañana del pasado «martes negro», el arzobispo Martino debía participar en una ceremonia de paz en la Sede de las Naciones Unidas con motivo de la apertura de la Asamblea General. La ceremonia debía comenzar a las 10 de la mañana, los atentados contra las Torres Gemelas truncaron el encuentro.

Esta es la entrevista que concedió el prelado pocas horas después de que los dos aviones se estrellaran contra el World Trade Center.

–¿Qué sintió durante la tragedia?

–Monseñor Martino: He visto esas torres derrumbarse, como si se las tragara la tierra. En el pasado, había asisito a esas explosiones utilizadas para derrumbar edificios inútiles. Esta vez se trató de una explosión originada por la violencia del hombre. Los habitantes de Nueva York se quedaron aterrados, pero ahora responden con un desafío a la solidaridad: filas interminables de gente que quiere donar sangre, 800 voluntarios se han presentado para escarbar entre los escombros, el número de bomberos y policías es impresionante.

Pero, mientras tanto, se da el peligro de derrumbes, así como el de la expansión de incendios no apagados aún. Al menos 200 bomberos y otros tantos policías han desaparecido entre los escombros. Habían entrado en las dos torres del World Trade Center antes de que se derrumbaran y encontraron la muerte.

En Washington y Nueva York ha habido Misas de sufragio.

–¿Se pueden sacar conclusiones para la política internacional?

–Monseñor Martino: Lo sucedido nos recuerda que la paz es un deber. Todo país capaz de intervenir para guiar a la paz, debe intervenir. No se puede quedar mirando. Antes o después, cada uno está implicado.

Ha cesado la inviolabilidad de los Estados Unidos. Escudo espacial, millones de dólares gastados contra el terrorismo… y, luego, con una simple navaja, los terroristas consiguen un desastre semejante… Cuando se quiere atacar, no hay frontera que valga.

Y estos terroristas son gente desesperada, que no tiene nada que perder. Ven que el destino de su pueblo no tiene otros caminos de salida y, entonces, matan y se matan.

Es necesario ahondar en las causas del terrorismo para tratar de resolverlo. Es como la lucha contra el sida: Hay que estudiar no sólo los efectos, sino también las causas.

No se sabe aún durante cuánto tiempo permanecerá detenida la actividad de la ONU. Pero debe comenzar al menos la Asamblea general. La ONU es en cierto modo el corazón del mundo: si se paraliza, se corre el riesgo de que se paralice todo.

–Pero, ¿realmente cree que la ONU puede ser eficaz en la lucha contra el terrorismo?

–Monseñor Martino: Se ha tenido incluso una Conferencia de la ONU sobre el terrorismo, pero se necesita la voluntad política de todos para resolver el problema. La paz es un proceso global que interesa a todos, no sólo a algunos. Demasiados países se toman la libertad de alejarse y excluirse. h

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ZENIT Staff

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