Santiago de Compostela espera a 50.000 jóvenes europeos

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Entrevista al responsable en el arzobispado de Santiago

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SANTIAGO DE COMPOSTELA, jueves, 6 mayo 2004 (ZENIT.orgVeritas).- Roberto Martínez Díaz, responsable por parte del Arzobispado de Santiago de Compostela de la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ 2004), está preparando a la ciudad del apóstol para recibir a unos 50.000 jóvenes de toda Europa del 5 al 8 de agosto.

En esta entrevista concedida a la agencia Veritas, explica cómo se desarrollan los preparativos.

–¿Están preparados para un imprevisto aumento de jóvenes tal y como pasó en Cuatro Vientos o en otros Encuentros Mundiales de la Juventud?

–Roberto Martínez: Ciertamente la expectativa de participación en la PEJ’2004 la situamos en torno a 50.000 jóvenes. A día de hoy son ya muchos los grupos que se han puesto en contacto con nosotros, acercándonos, según la previsión de los responsables de los mismos, a 20.000 personas. Desde el pasado 1 de mayo se puede formalizar la inscripción a través de Internet en la página:
www.pej2004.org.

En todo caso, desde la organización barajamos una cifra que creemos rondará el número de participantes previsto. En principio, no consideramos otras posibilidades. No obstante, habrá que esperar al 30 de junio cuando se cierre el plazo de inscripción.

–Uno de los objetivos de la Peregrinación es que los jóvenes «tomen conciencia de la herencia espiritual de Europa». ¿Podría explicarnos esta pretensión?

–Roberto Martínez: En este sentido es importante recordar la famosa sentencia de Goethe: «Europa se hizo peregrinando a Santiago». La aportación de Santiago a la construcción Europea es indudable por su papel de vía de comunicación que unía las principales ciudades y naciones del Continente.

La transmisión de saberes y de creencias también centra la importancia de la peregrinación porque el peregrino, recorriendo Europa, hasta llegar a Compostela, comunicaba su visión del mundo y contagiaba los valores evangélicos que fortalecen el futuro de la sociedad, que está en la unión.

Peregrinar a Santiago implica reconocer el legado apostólico de tantas personas que nos han precedido en el suceder de los tiempos, hacer memoria de nuestros antepasados y tomar conciencia de la preciosa herencia espiritual que hemos recibido para convertirnos en portadores agradecidos de amor, solidaridad y confianza.

Hoy más que nunca recuperan toda su fuerza las palabras proféticas con las que el Santo Padre Juan Pablo II en el año 1982 exhortó a Europa desde Santiago a reencontrar su verdadera identidad: «Yo, obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo vieja Europa, un grito de amor: vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa y benéfica tu presencia entre los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: yo puedo».

Precisamente el pasado día 1 de mayo el Sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, monseñor Leonardo Sandri en su visita a Santiago recordaba estas palabras del Papa, añadiendo que “conviene recordar esto precisamente en el momento tan decisivo que atraviesa actualmente el continente europeo, cuando sus gobernantes buscan encauzar el futuro a través de una Carta Magna que recoja el sentir de todos sus ciudadanos. No podemos menos que resaltar una vez más que Europa se levantó sobre la base común del cristianismo que inspiró su construcción como un continente sólido, apuntalado sobre los auténticos valores del Evangelio. El Camino de Santiago unió los pueblos de Europa y les llevó la fe y el ferviente amor a Jesucristo, constructor auténtico y verdadero de esta unidad”.

–¿Qué disposición debería tener cada joven para que su peregrinación se convierta en un «camino espiritual»?

–Roberto Martínez: Realizar el Camino de Santiago supone vivir cuatro etapas que están bastante diferenciadas. La primera es la preparación de la Ruta: saber de antemano el camino que vamos a recorrer, saber a dónde voy y a qué. En nuestro caso, reconocer que nuestro Camino es apertura interior para encontrarse con uno mismo, y de esta manera, encontrarse con Dios y con los demás.

La segunda etapa es el Camino de Santiago propiamente dicho. A medida que el peregrino camina se encuentra con otros peregrinos, por una parte, y experimenta también el cansancio del caminar. Esta última característica trae consigo el esfuerzo necesario para continuar, la fe interiorizada de quien sabe cuál es su destino, hacia dónde camina. Caminar físicamente y caminar hacia dentro, hacia nosotros, hacia el verdadero sentido de la vida. La tercera etapa es la llegada a Santiago, el encuentro hermoso ante la Tumba del Apóstol Santiago.

Y la última etapa es la vuelta a sus lugares de origen. Después de esta experiencia, este itinerario interior, el peregrino ya no es el mismo, el recorrido le devuelve a su quehacer diario con un encuentro con Dios que le hace preguntarse: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué voy a hacer por Cristo?

Concretamente, en la PEJ 2004, cuando los jóvenes lleguen a Santiago tras su Camino interior ya recorrido, deberán estar dispuestos a encontrarse con otros jóvenes europeos, que viviendo la misma experiencia, compartirán una misma inquietud: el ser testigos de Cristo para construir una Europa de la esperanza.

–Hay muchos jóvenes no creyentes que realizan cada año el Camino. ¿Cuál es en su opinión el aspecto más atractivo para realizar el Camino de Santiago?

–Roberto Martínez: Es cierto que hay jóvenes que realizan el Camino de Santiago sin una motivación religiosa o espiritual. Sin embargo, puedo asegurar que tras la experiencia del Camino y ante la Tumba del Apóstol muchas de estos jóvenes han vivido interiormente un cambio personal y un acercamiento a Dios que les devuelve a su vida con otra perspectiva muy diferente a la que tenían cuando comenzaron el Camino.

Por eso, ¿cuál es el aspecto más atractivo? Primero, el sentir de millones de personas que dejan su hogar durante unos días para «ponerse en camino». Porque no es fácil decidirse y tomar opciones cuando nuestra sociedad consumista nos invita más a la insensibilidad y a la comodidad. Pero el peregrino reconoce la tradición apostólica que nos reúne en Compostela ante la Tumba del Apóstol y recorre un camino que es espiritualidad, es historia, es arte y es cultura.

Segundo, el atractivo de compartir con otros el mismo Camino. El peregrino no sólo se encuentra consigo mismo, sino que se encuentra con otros, y ese compartir la experiencia con personas de diferentes culturas le ofrece la posibilidad de abrirse a los demás, de conocer y agradecer lo vivido y de reconocerse a Dios en toda la grandeza de la creación.

–¿Cómo se está organizando la peregrinación: por movimientos, por diócesis…?

–Roberto Martínez: La mayoría de los grupos que hasta el momento han confirmado su asistencia a la PEJ’2004 pertenecen a diócesis, en su mayoría de España, que, a través de sus Delegaciones de Pastoral Juvenil, organizan esta Peregrinación a Compostela. No hemos de olvidar que la Conferencia Episcopal Española ha incorporado en su programación anual la atención y coordinación pastoral en las diócesis españolas de todo lo relacionado con el Año Santo Compostelano, dentro del que la PEJ 2004 constituye sin du
da el acontecimiento más importante.

También han mostrado su interés por este evento, en el que estarán presentes, diversos movimientos vinculados a congregaciones e institutos religiosos. Del extranjero la mayoría de los grupos que participarán en la PEJ 2004 lo harán coordinados por los respectivos organismos nacionales encargados de la Pastoral Juvenil.

–¿Existe alguna posibilidad de que el Santo Padre se una a los jóvenes peregrinos a última hora?

–Roberto Martínez: El Santo Padre guarda un grato recuerdo de sus dos visitas a Santiago de Compostela, la primera en 1982 y la segunda en 1989. Pero si cabe especialmente de esta última, para participar en la IV Jornada Mundial de la Juventud. El Papa siempre se ha sentido a gusto con los jóvenes como hemos podido volver a comprobar en la Vigilia de Cuatro Vientos en Madrid, precisamente hace un año por estas fechas. Monseñor Julián Barrio Barrio lo ha invitado a visitar de nuevo Santiago con ocasión del Año Santo Compostelano.

Ahora bien, como ha confirmado el Sustituto de la Secretaría de Estado, monseñor Leonardo Sandri, en su reciente estancia en nuestra ciudad, la Santa Sede descarta que esta visita «en caso de llevarse adelante»; se produzca para participar en la PEJ 2004.

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ZENIT Staff

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