La Historia y los escándalos de hijos de la Iglesia, según el teólogo del Papa

El cardenal Cottier presenta las «Actas del Simposio Internacional «La Inquisición»».

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 15 junio 2004 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció este martes el cardenal Georges Cottier o.p. al presentar a la prensa en el Vaticano las «Actas del Simposio Internacional «La Inquisición»» celebrado en 1998 para preparar el gran jubileo del año 2000.

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Al interrogarse al inicio de su actividad sobre las tareas que le competían, la Comisión histórico-teológica del Comité para el gran jubileo del año 2000 comprendió inmediatamente la importancia de los números 33 y 36 de la carta apostólica «Tertio millennio adveniente» (1994).

Leemos: «Así es justo que, mientras el segundo Milenio del cristianismo llega a su fin, la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo».

«La Iglesia, aun siendo santa por su incorporación a Cristo, no se cansa de hacer penitencia: reconoce siempre como suyos, delante de Dios y delante de los hombres, a los hijos pecadores. Afirma al respecto la «Lumen gentium»: «La Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesita de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación»».

Este mensaje había sorprendido hasta tal punto por su novedad y audacia que muchos se habían quedado desconcertados. Obliga a hacer una profundización teológica.

¿Qué significa la paradoja: la Iglesia santa comprende en su seno a los pecadores? ¿Cuál es el sentido del testimonio evangélico como dimensión de la existencia cristiana y de los comportamientos antitéticos de antitestimonio y de escándalo?

Para responder a estas preguntas, parece oportuno por tanto preguntarse qué es lo que constituye un verdadero escándalo y dónde está. El campo de investigación que se propuso a los investigadores es amplio, y forma parte de ese marco que el Santo Padre ha llamado la purificación de la memoria, pues la memoria histórica, es decir la imagen que nos hacemos del pasado, no carece de deformaciones y prejuicios.

Es obvio que una petición de perdón sólo puede afectar a hechos verdaderos y reconocidos objetivamente. No se pide perdón por algunas imágenes difundidas a la opinión pública, que forman parte más del mito que de la realidad.

No es casualidad el que la Comisión haya sido llamada histórico-teológica. La contribución de los historiadores, de hecho, era indispensable.

Un primer simposio afrontó las «Raíces del antijudaísmo en ambiente cristiano» (1997). Basándose en un fundamento histórico serio, constituyó un examen de conciencia y de reflexión por parte de teólogos de cara a una teología de Israel. Las actas fueron publicadas en el año 2000.

El volumen que presentamos contiene las «Actas» del segundo simposio internacional celebrado en el Vaticano entre el 29 y 31 de octubre de 1998 sobre la Inquisición.

Fue fundamentalmente un coloquio entre historiadores, escogidos en virtud de sus competencias científicas, teniendo en cuenta una participación de carácter internacional.

Un comité científico, compuesto por los profesores Guy Bedouelle, OP., Agostino Borromeo y Jean-Pierre Dedieu, orientó la elección de los invitados.

El profesor Agostino Borromeo, a quien doy las gracias por su trabajo, se ocupó de la publicación de las Actas. Estamos apenados por el retraso con el que sale este volumen. Se ha corrido el rumor, según el cual, la publicación había sido frenada por la oposición de alguien. Quiero desmentirla categóricamente. El retraso se ha debido a una serie de problemas de salud.

Doy las gracias sobre todo a la Biblioteca Apostólica Vaticana, representada por su eminencia el cardenal Jean-Louis Tauran, bibliotecario de Su Santidad, y por don Farina, prefecto, por haber publicado estas Actas en la prestigiosa colección «Studi e Testi» («Estudios y textos»).

Doy las gracias, además, a todos los participantes en el simposio, y a quienes colaboraron en su éxito, en particular a la señora Pierrette Rombis, quien fue una decisiva colaboradora en la presentación del simposio y en su desarrollo ordenado.

Por último, el hecho de que el Santo Padre haya enviado el mensaje leído en la apertura de esta sesión, es una prueba más del interés que siente por la iniciativa y de la importancia que le atribuye. El simposio, de hecho, se enmarca en la preparación del importante acontecimiento de la celebración litúrgica de petición de perdón, el 12 de marzo de 2000.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

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ZENIT Staff

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