El presidente del episcopado mexicano aclara el concepto de libertad religiosa

Ante la tergiversación de los medios de prensa

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LEÓN, martes, 12 julio 2005 (ZENIT.orgEl Observador).- El obispo de León y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor José Guadalupe Martín Rábago, exigió, en entrevista con Zenit y El Observador, que el contexto sobre el cual se está revisando el artículo 24 constitucional en materia de libertad religiosa no se preste a interpretaciones vagas o tendenciosas por los medios de prensa.

«En los días pasados –dijo– han aparecido en los medios de comunicación diversas interpretaciones sobre lo que un servidor dijo respecto a la libertad religiosa; me apena comprobar que verdades a medias se conviertan en auténticas mentiras».

En una rueda de prensa, llevada a cabo al término de la asamblea de la CEM, se le preguntó a monseñor Martín Rábago si consideraba que, en la legislación del país, se había alcanzado la plena expresión de lo que implica el derecho humano a la libertad religiosa.

La respuesta, de la que existe evidencia grabada, fue que había avances en la legislación, pero que era necesario revisarla para que fuera coherente con el ejercicio de una democracia más madura.

«El artículo 24 constitucional consigna la libertad de culto y de creencia, pero ésta es una expresión que no abarca todo lo que implica la noción de libertad religiosa», subrayó el purpurado.

Más adelante, los periodistas presentes preguntaron al presidente de la CEM si el derecho humano a la libertad religiosa implicaría que los ministros de culto pudieran ser sujetos de voto activo y pasivo.

«Contesté que, en base a estudios de juristas serios, así debería ser. Adaptándose nuestra legislación al consenso internacional sobre este tema. Sin embargo, este es un enunciado teórico que puede suscitar temores comprensibles en la sociedad, dados los dramáticos acontecimientos de nuestra historia patria», dijo Martín Rábago.

«De cualquier manera –afirmó– aunque se reconociera este derecho, nosotros los obispos y sacerdotes renunciaríamos a su ejercicio en bien de nuestra misión de pastores y vínculo de unidad en la comunidad. Además las leyes canónicas nos prohíben ejercer cargos políticos de elección popular».

«Dije a los reporteros que por respeto a la verdad y por profesionalidad ética esperaba que no fueran a publicar «que los Obispos queríamos convertirnos en Diputados». Y eso fue lo que finalmente publicaron, lo cual es absolutamente falso», aseveró a Zenit y El Observador el presidente de la CEM

Consideró, finalmente, muy conveniente se aclare esta postura, ya que de lo contrario, habrá confusión en la sociedad mexicana, que confía a plenitud en la Iglesia católica, al tiempo que ha definido, de manera constante, que no desea ver sacerdotes ocupando puestos políticos.

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ZENIT Staff

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