Aún violaciones de los derechos humanos hacia la gente del mar, denuncia la Santa Sede

Expresa su solidaridad hacia estos trabajadores con ocasión del domingo del Mar

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 13 julio 2005 (ZENIT.org).- A pesar de que en sus manos está el 90% del intercambio comercial del mundo, los trabajadores del mar aún padecen violaciones de los derechos humanos, denuncia el dicasterio vaticano que engloba la pastoral dirigida a la Gente del Mar.

«Nuestro corazón y pensamientos se dirigen a todos los marineros, pescadores, tripulaciones, trabajadores portuarios», y también a «regatistas», escribe en un mensaje el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes –el cardenal japonés Stephen Fumio Hamao- con ocasión del domingo del Mar.

Este día en la mayoría de los países del mundo se celebra el segundo domingo de julio, promovido por organizaciones como los Apostolados del Mar.

Y es que la cercanía eclesial se expresa a través del Apostolado del Mar –englobados por el citado dicasterio-, una red internacional de asociaciones y organizaciones católicas fundada en 1922 y actualmente presente en 116 naciones.

El purpurado reconoce en su mensaje «la deuda que nuestra sociedad tiene con estos trabajadores», pues «dependemos de ellos para asegurar el transporte de casi todo lo que usamos o consumimos; especialmente productos del mar»: «de hecho, más del 90%» «del intercambio comercial entre naciones se hace por mar».

Y aunque esto demanda enormes dosis de sacrificio y profesionalidad, «la gran mayoría de los marineros sienten que su contribución a la economía mundial no es reconocida ni justamente recompensada», alerta.

Incluso a pesar del esfuerzo de agencias internacionales y organizaciones, «hay aún muchas situaciones sin resolver que afectan la vida y la dignidad especialmente de pescadores y marineros», denuncia el documento, firmado también por el secretario del dicasterio, el arzobispo Agostino Marchetto.

«Los sufrimientos, específicamente de la gente que está en continuo movimiento, están causados en gran parte por la violación de los derechos humanos, a pesar del hecho de que la sociedad tiene una obligación de crear las condiciones, también para todos ellos, de vivir pacífica y decentemente», subraya.

«Recientemente hemos sido testigos de un incremento en las detenciones injustificadas y la criminalización de marineros –expresa el mensaje-. Esto incluye las detenciones de pescadores inocentes por guardacostas de Pakistán y la India».

Igualmente se citan muchos informes de capellanes y agentes de pastoral que se quejan de que el acceso a la tripulación de los barcos se está haciendo más y más difícil, incluso por razones pastorales.

El concepto de «comercio justo» «progresa lento pero seguro» en muchas partes del mundo, y un creciente número de consumidores se van sensibilizando de ello. «Así, puesto que el transporte por mar es una parte esencial del comercio internacional, ¿no ha llegado el momento de extender la noción de “comercio justo” al transporte marítimo, a la pesca y a otras categorías similares?», cuestiona el documento.

Una preocupación especial expresan también los responsables del dicasterio por la «catástrofe humana de gran escala» que representa el Sida, un grave riesgo para marineros, pescadores y trabajadores de estos sectores que viajan por todo el mundo.

Conscientes de su responsabilidad en el combate de esta pandemia, exhortan a los Apostolados del Mar en todo el mundo «a ocuparse resueltamente, de acuerdo con la doctrina moral de la Iglesia, en la formación de las personas» a las que el problema afecta, desafiando toda «discriminación y marginalización, allí donde exista, hacia las personas que viven con HIV/Sida» mostrándoles una «solidaridad inquebrantable».

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ZENIT Staff

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