ROMA, martes, 23 mayo 2006 (ZENIT.org).- Los conflictos civiles, desastres naturales, enfermedades y pobreza general que padece el continente africano vuelven a hacer necesaria la ayuda de todo el Pueblo de Dios para que las Iglesias locales puedan llevar adelante su obra evangelizadora.

Por ello, durante la Asamblea General anual de las Obras Misionales Pontificias (OMP) --que concluyó el pasado 12 de mayo en Roma--, la Obra de la Propagación de la Fe ha distribuido los fondos recogidos en la Jornada Misionera Mundial de 2005 fijándose especialmente en África.

Aunque sea el continente que mayor cantidad de ayuda ha recibido, también ha mostrado que brinda su apoyo a los demás, a pesar de su pobreza: el año pasado, la colecta para las misiones en todas las iglesias africanas alcanzó la suma de casi 450 mil dólares estadounidenses.

Las Obras Misionales Pontificias son una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia particular para apoyar la actividad misionera de la Iglesia en las regiones no cristianas; constituyen una única institución con cuatro Obras diferentes, todas dependientes de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.

Ésta --a través de su órgano informativo «Fides»-- ha difundido el contenido de los informes que los 114 directores nacionales de las OMP han escuchado --en Asamblea General-- de sus cuatro secretarios generales, así como del destino decidido para los fondos recogidos en todo el mundo a través de las oficinas nacionales, según las peticiones recibidas este año desde los países de misión.

Después de África, el continente más beneficiado de la caridad de los fieles es Asia.

Además, específicamente vuelve a haber ayudas para la reconstrucción de las obras religiosas en los cinco países golpeados por el «tsunami»: la Obra de la Propagación de la Fe, junto a «Caritas Internationalis» y el Consejo Pontificio «Cor Unum» ha enviado donativos significativos.

El secretario general de esta Obra, el padre Fernando Galbiati, PIME, informó de que durante el año 2005-06 llegaron a las oficinas de Roma 5.900 peticiones de «ayudas extraordinarias» por numerosas necesidades de las Iglesias en tierra de misión.

Este año, la citada Obra ha abierto el Colegio «San Francisco», donde se forman catequistas laicos procedentes de los países de misión; también sostiene el Colegio «Mater Ecclesiae», sede de un proyecto piloto para la formación y el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia por parte de laicos africanos, elegidos y enviados por sus obispos.

Por su parte, la Obra de San Pedro Apóstol --orientada a sostener la formación del clero local, con vocaciones en continuo aumento-- destinó en 2005 ayudas para el mantenimiento de 81.200 seminaristas de 930 seminarios de tierras de misión; igualmente ayudó a 3.503 novicios y 6.431 novicias de congregaciones religiosas.

El fondo de solidaridad de esta Obra --cuyo secretario general es monseñor Jan Dumon-- se constituye con los donativos recogidos entre los fieles de todo el mundo a través de las direcciones nacionales de las OMP; la suma reunida el año pasado ha disminuido ligeramente respecto al precedente.

Por ello monseñor Dumon ha pedido que se intensifique la difusión de esta institución.

Además una parte importante de este fondo se destina a «ayudas extraordinarias» para la construcción de nuevos seminarios, el mantenimiento o ampliación de los que ya existen, y la formación de formadores.

La Obra de San Pedro Apóstol también sostiene dos colegios en Roma (San Pedro Apóstol y San Pablo Apóstol) --donde residen 336 sacerdotes que completan sus estudios en la Ciudad Eterna--, y el Hogar Pablo VI, donde viven 76 religiosas de países de misión, mientras estudian en diversas universidades materias eclesiásticas.

Promover la formación e información misionera de sacerdotes, seminaristas, miembros de la vida consagrada y fieles comprometidos en labores pastorales es la meta de otra de las OMP, la Pontificia Unión Misional del Clero. Por ello es responsable de la revista «Omnis Terra» y de «Cursos de Misiología».

Su secretario general, el padre Vito del Prete, subrayó en la Asamblea General la importancia de que esta Obra sea el eje transmisor de la «espiritualidad misionera» y la necesidad de que se profundice en la identidad de esta OMP en muchos países.

El secretario de la Obra de la Infancia Misionera, el padre Patricio Byrne, SVD, expuso por su parte las peticiones de ayuda a favor de los niños de todo el mundo --parea que también puedan conocer la Buena Nueva de Jesús-- y manifestó su satisfacción pues, en este caso, la colecta de 2005 ha aumentado respecto a la del año precedente.

«Gracias al fondo universal de esta Obra» --cuyo lema es «los niños ayudan a los niños»-- «contribuimos a aliviar el sufrimiento de muchos pequeños», reconoció.

Durante 2005, la Infancia Misionera sostuvo 756 proyectos de asistencia, casi todos de África y Asia, orientados a la educación escolar, protección de la vida, animación y formación misionera y pastoral de la infancia.