Comienza la sesión de la Comisión teológica católico-ortodoxa

Centrada en «la naturaleza sacramental de la Iglesia»: «Conciliaridad y sinodalidad»

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RÁVENA, lunes, 8 octubre 2007 (ZENIT.org).- Con la participación de 30 delegados católicos y 30 ortodoxos este lunes comenzaron en Rávena las sesiones de trabajo de la X Asamblea plenaria de la Comisión internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto.

El encuentro comenzó con el rezo de las vísperas, que fueron presididas en la estupenda Basílica de San Apolinar por monseñor Giuseppe Verucchi, arzobispo de la ciudad.

Este martes por la mañana las sesiones de trabajo comenzarán en el antiguo cine Corso con un acto abierto al público. A continuación, las reuniones continuarán durante toda la semana a puerta cerrada.

El encuentro concluirá el domingo 14 de octubre y debería publicarse un comunicado.

El documento que será analizado por la Comisión tiene por título «Consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia. Conciliaridad y sinodalidad en la Iglesia»

Debería haber sido ya analizado en el programa concordado en Patmos-Rodas en 1980, cuando tuvo lugar la primera sesión de esta Comisión. Se suspendió para afrontar cuestiones relativas a las relaciones de la Ortodoxia con las Iglesias orientales católicas tras la caída de los regímenes comunistas en Europa Oriental.

La Comisión había interrumpido sus reuniones durante seis años a causa de divergencias sobre esta materia hasta la reunión que tuvo lugar el año pasado en Belgrado.

Los presidentes de la Comisión son el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y Su Excelencia Ioannis, metropolita de Pérgamo (del Patriarcado Ecuménico).

Al recibir en audiencia el de diciembre de 2005 a los miembros de esta Comisión, Benedicto XVI les dijo: «En esta nueva etapa del diálogo es preciso examinar juntos dos aspectos: por una parte, eliminar las divergencias que subsisten y, por otra, tener como deseo primordial hacer todo lo posible para restablecer la comunión plena, bien esencial para la comunidad de los discípulos de Cristo, como subrayó el documento preparatorio de vuestro trabajo».

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ZENIT Staff

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