«Pena y sorpresa» del episcopado europeo ante la situación del matrimonio en España

Entrevista con monseñor Blázquez, presidente de la Conferencia

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BILBAO, martes, 9 octubre 2007 (ZENIT.orgVeritas).- La exposición de la situación de la familia en España ha preocupado seriamente a los presidentes de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), que se reunieron en Fátima (Portugal) del 3 al 7 de octubre en su Asamblea Plenaria para reflexionar sobre matrimonio, familia, sociedad y ecumenismo.

En esta entrevista publicada por la agencia Veritas monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia
Episcopal Española, informa sobre el encuentro del episcopado europeo..

-–¿Por qué Fátima como lugar del encuentro?

Monseñor Ricardo Blázquez: Portugal ha sido la Conferencia Episcopal anfitriona. Hemos ido a celebrar este encuentro a Fátima coincidiendo con la clausura del 90 aniversario de las apariciones que tendrá lugar el próximo sábado 13 de octubre. El viernes 12 van a inaugurar una iglesia con capacidad aproximadamente para unas 9000 personas que bendecirá el cardenal [Tarcisio] Bertone. Por este motivo la Conferencia Episcopal portuguesa pidió tener este encuentro en Fátima. El año pasado fue en San Petersburgo y el año que viene será en Budapest.

La situación de la Iglesia en Portugal, en la medida en que yo he podido ver, es serena con algunas dificultades que han podido tener en relación con la ley que ha despenalizado el aborto pero es una Iglesia que trabaja con paciencia, con esperanza.

–¿Han hablado los presidentes del papel desempeñado por el Santuario de Fátima?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Así es, Fátima es un centro de una enorme convocatoria, del estilo de Lourdes, o Aparecida en Brasil, es un centro que está resultando como un pulmón espiritual no solo de Portugal sino de otros muchos países. España es el país que concentra, después de Portugal, el mayor número de peregrinaciones en frecuencia y en cantidad de peregrinos.

Pero el tema que más tiempo nos ha ocupado es el de matrimonio y familia en los diversos países, cada uno hicimos una información de nuestro país, hubo una especie de panorama general y posteriormente cada uno fuimos describiendo la situación de cada uno de nuestros países.

–En esta cuestión, ¿cómo se encuentra España en relación con el resto de países de Europa?

–Monseñor Ricardo Blázquez: La situación general de Europa se podría describir con estos rasgos: por una parte, la legislación tiende a relativizar el matrimonio como fundamento de la familia; y por otra, tiende a hablar de tipos de familia, con lo cual se termina oscureciendo en qué consiste realmente la familia.

Éstas son dos notas comunes de nuestros países, si se exceptúa Malta, que en este sentido fue una situación que admiramos y agradecemos que exista, pero los otros países llevan una situación bastante distinta.

Y en lo que se refiere a nuestro país, somos el país que ha ido más lejos, concretamente a través de dos leyes que fueron aprobadas a final del año parlamentario 2004 y 2005, a finales de junio y principios de julio. En primer lugar, la ley del llamado impropiamente “matrimonio” de dos personas del mismo sexo; es sin duda la ley más radical de Europa, se ha atrevido a redefinir el matrimonio –que por naturaleza es siempre la unión de dos personas, un varón y una mujer, para la mutua complementariedad y la transmisión de la vida–, pues la ley por la cual se reforma el Código de Derecho Civil habla de matrimonio heterosexual y homosexual como si fuera lo mismo, cambiando las palabras padre y madre por progenitores.

A medida que fui informando de esto en la Asamblea, la admiración, la pena, la sorpresa la tristeza se iban combinando.

Y la otra ley es la que los periodistas llamaron divorcio «exprés», según la cual a los pocos meses de contraído el matrimonio, unilateralmente, sin aducir causas, se puede obtener el divorcio. La estabilidad del matrimonio con esta ley queda, sin duda, profundamente herida.

–¿Esa ley está contemplada en algún otro país europeo en términos similares?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Ésta ley tiene correlatos en otros países de Europa con unas radicalidades mayores o menores; pero lo cierto es que desde que entró en vigor en nuestro país ha supuesto que de las rupturas matrimoniales que se hacen ahora, un 90% sea en forma de divorcio y sólo un 10% en forma de separaciones, por lo que hoy se pasa directamente al divorcio.

–¿Se ha acordado alguna actuación común de todas las conferencias episcopales con respecto al tema de la familia y el matrimonio?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Aparte de exponer en qué consistía la situación en cada país, planteamos también de qué forma veníamos trabajando en las diferentes conferencias episcopales. Así, nosotros recordamos constantemente que el matrimonio es la unión entre un varón y una mujer para la mutua complementación, la transmisión de la vida, después queremos acompañar a los esposos para que puedan mantener la fidelidad en el amor lo más posible para la transmisión de la fe a los hijos, una insistencia mayor en la preparación para el sacramento del matrimonio, y reclamamos también el apoyo legal, social y económico a favor de los hijos.

Respecto al tema de los matrimonios mixtos se presentó un informe por parte de los países más afectados por este fenómeno. En España con la inmigración el número de matrimonios mixtos ha aumentado pero en comparación con otros países de Europa las cifras son poco significativas.

Sobre el tema de la Pastoral de Migración informó monseñor José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, que es el responsable de esta Comisión, quien anunció el próximo encuentro de obispos de África y Europa coincidiendo con la efemérides del 200 aniversario de la abolición de la esclavitud en Europa. En este encuentro se hablará mucho de las nuevas esclavitudes a las que se someten a los hombres y mujeres de hoy.

Otra de las comisiones que presentó su informe fue la de vocaciones, se abordó el fenómeno –que ya se da con más frecuencia en España– del flujo de sacerdotes a otros países, como por ejemplo la fuente de sacerdotes que está siendo Polonia para muchos países de Europa, entre ellos España.

Como conjunto podemos decir que la parte occidental de Europa tiene unas dificultades especiales en cuestión de vocaciones, pero también se constató como, por el contrario, en otros países hay aumento y esperanza de despertar vocaciones; y si bien hay que reconocer que la situación no es que sea boyante en algunos sitios es pasable.

El fenómeno de Polonia es que gracias a Dios tiene muchas vocaciones y puede permitirse colaborar con diócesis de otros países enviando a sus sacerdotes. Comiendo con el cardenal de Viena dijo que en su Diócesis tenía 160 sacerdotes de Polonia trabajando allí. Son generosos y gracias a Dios tienen muchas vocaciones.

–¿Qué lectura hace usted de esta situación en un país que ha sido una de las grandes cunas de vocaciones religiosas?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Yo hago la lectura especialmente desde el País Vasco, donde resulta quizá más llamativa porque Navarra y el País Vasco han sido cuna de abundantísimas vocaciones y aunque en relación con el resto de diócesis seguimos aportando un mayor número de vocaciones misioneras por ejemplo, pero ello no obsta para que la crisis vocacional esté muy presente en nuestras tierras

–A usted le tocó presentar en la Asamblea una comunicación sobre el encuentro de la Iglesia latinoamericana en Aparecida. ¿Qué destacó?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Muchas cosas, y todas suscitaron un gran interés entre los asistentes. Así por ejemplo llama la atención cómo
la mitad de los católicos a través de sus legítimos representantes estuvieron presentes en Aparecida. Para mí, fue una experiencia inolvidable.

De las líneas de fondo que yo pude percibir y sobre las cuales informé a los participantes podríamos resumirlo en tres o cuatro. La primera, recomenzar desde Jesucristo, en todos los aspectos de la misión. De modo que nuestra generación está llamada a acentuar de nuevo a Jesucristo como fundamento y como impulso de la Misión.

Otro aspecto que apareció también con fuerza en Aparecida es la afirmación de la opción preferencial y evangélica por los pobres, una opción enriquecida por un aspecto de carácter cristológico, ya que el primero que hizo opción por ser pobre fue nuestro señor Jesucristo que siendo rico se hizo pobre por nosotros. A los discípulos y misioneros (claves de la Conferencia de la Aparecida) se nos ha enseñado a seguir a Jesucristo pobre y evangelizar sin apoyarnos en el dinero ni en el poder de este mundo.

Y otro aspecto muy importante hacia el que apuntaba la Conferencia de Aparecida es la de la necesidad de una Gran Misión continental sobre la cual ya venían trabajando en las diversas diócesis en América latina y el Caribe, que en Aparecida quedó fortalecida. Concretamente insistían en que muchos han sido bautizados pero no evangelizados y tienen derecho a conocer a Jesucristo.

También en el trasfondo de esta gran misión continental está la obra muy activa, a veces muy intemperante, de las sectas. Sin duda en este punto también existe una cierta globalización, aunque en Europa la incidencia de las sectas es más parcial, menos eficaz, debido en parte a que nuestro clima general respecto a lo religioso es de mayor secularización, de mayor indiferencia religiosa, y las sectas también chocan con este enfriamiento general. El secularismo afecta también a las sectas y hace que estas tengan una menor incidencia.

–¿Qué puso el presidente de la Conferencia Episcopal Española en el manto de la Virgen de Fátima, en la última celebración de la Asamblea en la Capilla de las apariciones?

–Monseñor Ricardo Blázquez: Siempre pido por dos intenciones muy concretas, por las vocaciones sacerdotales y religiosas y por la paz plena entre nosotros.

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ZENIT Staff

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