Fracasan los intentos de involucrar al Papa en los escándalos de abusos sexuales

Constata el director de la Oficina de Información de la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Han fracasado los intentos de varios medios de comunicación, especialmente en Alemania, de involucrar a Benedicto XVI en los casos de sacerdotes pederastas, constata el portavoz vaticano.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha analizado ante los micrófonos de Radio Vaticano las últimas noticias que se han difundido sobre casos de abuso sexual atribuidos a sacerdotes.

«Es evidente que en los últimos días algunos han buscado –con un cierto ensañamiento, en Ratisbona y Munich– elementos para involucrar personalmente al Santo Padre en las cuestiones de los abusos. Para todo observador objetivo queda claro que estos esfuerzos han fracasado», constata el sacerdote.

En particular, como él mismo recuerda, se ha tratado echar la culpa al cardenal Joseph Ratzinger de haber reintroducido en el ministerio cuando era arzobispo de Munich, en 1980, a un sacerdote que posteriormente fue culpable de abusos sexuales.

El padre Lombardi cita el «amplio y detallado comunicado» de la arquidiócesis de Munich en el que se muestra cómo el Papa no tiene ninguna responsabilidad en este caso. El cardenal Ratzinger se limitó a acoger en su diócesis a ese sacerdote para que pudiera ser sometido a un tratamiento terapéutico, pero no aceptó su reintegración pastoral.

De hecho, el portavoz explica que el cardenal Ratzinger, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estableció y aplicó las rígidas y rigurosas normas que ha asumido la Iglesia católica como respuesta a los casos de abuso que se han descubierto en los últimos años.

«Su línea ha sido siempre la del rigor y la coherencia a la hora de afrontar las situaciones más difíciles», explica el padre Lombardi.

Para ilustrar sus palabras, el sacerdote jesuita cita una entrevista concedida por el promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Charles Scicluna en la que, como nunca antes, explica de manera detallada el significado de las normas canónicas específicas establecidas por la Iglesia en los años pasados para juzgar los gravísimos delitos de abuso sexual contra menores por parte de eclesiásticos.

«Queda totalmente claro que estas normas no han buscado ni favorecido ningún tipo de cobertura para tales delitos, es más, han dado pie a una intensa actividad para afrontar, juzgar y castigar adecuadamente estos delitos en el marco del derecho eclesiástico».

Por este motivo, el padre Lombardi concluye: «A pesar de la tempestad, la Iglesia ve bien el camino que debe seguir, bajo la guía segura y rigurosa del Santo Padre».

Y desea: «como ya hemos dicho, esperamos que esta tribulación pueda ser al final una ayuda para la sociedad en su conjunto para asumir mejor la protección y la formación de la infancia y la juventud».

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ZENIT Staff

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