Portavoz vaticano: “es posible ser verdaderos chinos y óptimos católicos”

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Comentario del padre Lombardi al mensaje enviado desde el Vaticano a los católicos chinos

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 15 de abril de 2011 (ZENIT.org).- «Es posible ser verdaderos chinos y óptimos católicos», explica el portavoz de la Santa Sede al sintetizar las conclusiones de la reunión que se ha celebrado en el Vaticano sobre la difícil situación que vive la Iglesia católica en China.

Este encuentro di superiores de organismos de la Curia Romana competentes en la materia, y algunos representantes del episcopado chino y congregaciones religiosas ha servido para reivindicar la libertad de la Iglesia y el papel del papa ante injerencias de organismos impuestos por el Estado, así como para confirmar la disponibilidad al diálogo con las autoridades para superar los problemas, comenta una nota emitida en «Radio Vaticano» por el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede y director de la emisora pontificia.

La nota del padre Lombardi comenta el mensaje a los católicos chinos, enviado al final de la asamblea plenaria, celebrada del 11 al 13 de abril, en el Vaticano de esa comisión instituida por Benedicto XVI en 2007 para estudiar las cuestiones más importantes sobre la vida de la Iglesia católica en China (Cf. Mensaje a los católicos chinos).

El portavoz vaticano reconoce que «no hay duda de que los últimos meses han sido particularmente difíciles para los católicos chinos. Una ordenación episcopal gravemente ilegítima y la reunión de la ‘Asamblea Nacional de los Representantes Católicos’, querida por el Estado para imponer su guía a la comunidad eclesial, han provocado la firme reacción de la Santa Sede en defensa de la libertad de la Iglesia para vivir según su naturaleza y misión, y han causado una situación de tensión y desorientación en la comunidad eclesial».

El mensaje de la Comisión, según el portavoz, se convierte en «un punto de referencia en una situación de crisis».

En primer lugar, porque describe «con claridad y lucidez a la luz de la doctrina católica» elementos fundamentales: «el grave carácter ilegítimo» de la ordenación episcopal del obispo de Chengde, porque tuvo lugar sin el mandato del papa.

A los implicados en esa ordenación ilegítima se les recuerda «la necesidad de reafirmar la fidelidad al Papa y reparar el escándalo para curar las heridas abiertas en la comunidad eclesial».

Inaceptable injerencia

El mensaje de la reunión también confirma «el carácter inaceptable desde la perspectiva católica de organismos impuestos por el Estado para guiar a la Iglesia» y confiesa el miedo de los representantes de la Iglesia a que se imponga la ordenación de otros obispos sin el mandato del papa.

Al mismo tiempo, indica Lombardi, «el mensaje refleja una cercanía sincera, que necesariamente acompaña la referencia rigurosa a las leyes canónicas para tomar conciencia de las dificultades y el sufrimiento de las situaciones vividas y para manifestar un auténtico aliento, arraigado en la experiencia espiritual de la comunión eclesial, alimentada por una oración asidua».

Desde esta perspectiva, «realista pero no desalentadora», añade el portavoz, «se vuelve a expresar en varias ocasiones la convicción de que para lograr la solución de algunos problemas de la Iglesia en China –por ejemplo, los nombramientos de obispos o la reorganización de las circunscripciones eclesiásticas– sería precioso el diálogo ‘sincero y respetuoso’ con las autoridades civiles».

En la visión de la Santa Sede, «esto contribuiría de manera decisiva a esa ‘armonía en la sociedad’ que todos desean por el bien común, comenzando por los católicos. La disponibilidad de la Santa Sede a este diálogo queda confirmada una vez más, con el deseo de encontrar la misma disponibilidad en la otra parte».

Chinos y católicos
El padre Lombardi explica que el mensaje de la comisión contiene dos elementos que no pueden pasar desapercibidos para los católicos.

«Ante todo, el papa insiste mucho en el valor de la oración para apoyar la unidad y la vitalidad de la Iglesia en China y para manifestar la solidaridad de la comunidad católica universal».

Además, el mensaje informa sobre el inicio de la causa de beatificación de Pablo Xu Guangqi en la diócesis de Shanghai, laico, funcionario imperial, de gran cultura, discípulo del padre Matteo Ricci (1552-1610), misionero jesuita italiano, que introdujo el cristianismo en la China moderna, en un fecundo diálogo con la cultura china.

«Al ver la vida ejemplar de Xu Guangqi, los chinos, católicos y no católicos, podrán comprender mejor que no hay contradicción alguna ni ningún riesgo en el hecho de ser chinos y católicos. Es más, es posible ser verdaderos chinos y óptimos católicos», concluye el comentario del portavoz.

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ZENIT Staff

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