La misión forma parte del ser cristianos

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El arzobispo de Río de Janeiro sobre el desafío misionero en la actualidad

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SAO PAOLO, jueves 6 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- “Ser misioneros forma parte de nuestro ser cristianos”, destacó en un artículo monseñor Orani João Tempesta, arzobispo de Río de Janeiro (Brasil).

El prelado recordó que el mes de octubre tiene dos “objetivos”: por un lado “las misiones que marcan las reflexiones en nuestras comunidades”, por el otro “es también el mes del Rosario, de antigua tradición, que nos invita a una vida de oración contemplativa”.

Estos dos temas, afirmó, “se complementan porque necesitamos una vida espiritual intensa y oraciones para vivir testimoniando a Jesús Resucitado y anunciarlo a las personas de nuestro tiempo”.

Monseñor Tempesta se ha detenido especialmente en el tema de las misiones, indicando que somos “esencialmente misioneros”.

La misión fundamental de la Iglesia “es siempre la de anunciar la Palabra de Dios que resuena en el corazón de los fieles, testimoniada y vivida, que debe aparecer en toda la vida del pueblo de Dios”, explicó. “Todos nosotros nos convertimos en seguidores y misioneros partiendo de la Gracia que recibimos de Dios a través del Santo Bautismo”.

“A partir del conocimiento de la Gracia de Dios, adoptada en el corazón de los que buscan la solidez de la revelación divina en sus vidas, se percibe la necesidad de la misión”.

“Es también misión de la Iglesia denunciar todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, como las injusticias provocadas por los intereses particulares que desvían el recorrido cristiano”.

“Ser misionero es, en primer lugar, un gran compromiso que el cristiano asume a favor de la realización del Reino de Dios, en el que las criaturas creadas por Él deben proclamar y dar testimonio de su propia fe, llevando al conocimiento de todas las personas la Palabra de vida que cura, libera y salva”

“Ser misioneros es, antes que nada, el acto de asumir la fe en su plenitud, en una dinámica viva de acogida de la propia vocación”.

“En estos tiempos de grandes dificultades para la misión de la Iglesia, que sufre diversas persecuciones en el mundo, no es fácil ‘ser discípulos’, no es sencillo estar presente en la sociedad en la que una minoría prefiere que ‘se olvide a Dios’”, reconoció monseñor Tempesta.

“En el discernimiento de ‘los signos de los tiempos’, vemos la necesidad de una ‘nueva evangelización’ y la valentía de proclamar lo que creemos y lo importantes que son los valores anunciados por los misioneros”.

Todo es tierra misión

Muchas veces, prosiguió monseñor Tempesta, se piensa que para ser misioneros “es necesario entrar en una orden religiosa y profesar los votos para ser enviados a una tierra lejana y trabajar en la evangelización de los hermanos”.

Obviamente, “existe este tipo de trabajo misionero en la vida de la Iglesia”, gracias a “nuestros hermanos que dan su propia vida en el anuncio y testimonio del Evangelio en lugares en los que Cristo no ha sido anunciado todavía”.

La misión, sin embargo, es inherente “a todos los bautizados”, y “debemos actuar como verdaderos misioneros en el entorno en el que vivimos, comenzando por nuestra familia y comunidad, en la que ejercitamos nuestro apostolado”.

Santa Teresita del Niño Jesús, recordó además el arzobispo, “no salió nunca del Carmelo, pero fue una gran misionera, aleccionada por sus continuas oraciones, por su espíritu misionero que llevaba como inquietud en su corazón y desde lo profundo de su amor por Dios”.

En este contexto, el mes de octubre es “un momento para reforzar la acción de rezar y ayudar por el buen resultado del trabajo de los misioneros que están en misión en tierras muy lejanas de su país o ciudad de origen”, además de “la oportunidad de hacer que nuestra misión cotidiana pueda surtir los efectos necesarios en el corazón de todos los fieles, para que procedan buscando cada vez más la cercanía con Dios”.

“La misión de todos nosotros consiste en el hecho de deber abrazar la propuesta que Dios nos ha hecho en el momento en el que, movido por un amor incondicional, nos ha dado la vida”, recordó el arzobispo de Río de Janeiro.

“Sé tú también un misionero de Jesucristo”, exhortó.

[Traducción del italiano por Carmen Álvarez]

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ZENIT Staff

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