Amenazas de muerte no detienen al obispo de Ocaña (Colombia)

MEDELLÍN, 2 febrero 2001 (ZENIT.org).- Desde hace dos años, el obispo de Ocaña, monseñor Jorge Enrique Lozano Zafra, no puede andar solo por su jurisdicción debido a la «sentencia de muerte» que el guerrillero Ejército Popular de Liberación (EPL) le propinó por denunciar sus atrocidades.

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Sin embargo, el acoso y las amenazas no parecen mellar su fidelidad y ardor misionero.

Los días del obispo comienzan a las 7:00 de la mañana cuando –siempre acompañado de su escolta– se dirige a la Curia donde trabaja toda la mañana en una oficina alejada del despacho.

En la tarde se reúne en la Pastoral Social y visita parroquias de Ocaña. En la noche celebra la Eucaristía en la Catedral y luego regresa a su hogar.

Cotidianamente, antes de concluir la eucaristía, monseñor Lozano pide públicamente orar porque «la terquedad de la guerrilla no ponga al país en situaciones más difíciles».

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ZENIT Staff

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