El sueño de un mundo sin hambre, más lejano que nunca

El Gobierno italiano propone Rimini para la cumbre de la FAO

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ROMA, 25 septiembre 2001 (ZENIT.org).- Italia ha propuesto formalmente al Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que la cumbre mundial sobre la alimentación no se celebre en Roma, sino en la ciudad adriática de Rimini, entre los días 5 y 9 de noviembre de 2001, según han indicado fuentes de la FAO.

En la próxima semana, se tendrá una respuesta definitiva del consejo rector del organismo de la ONU contra el hambre. Tras los altercados de la cumbre de los países más industrializados del planeta (G-8) de Génova y tras los atentados terroristas contra Estados Unidos del 11 de septiembre, el Gobierno italiano pensó, por motivos de seguridad, proponer una sede alternativa.

En una carta dirigida al director general de la FAO, Jacques Diouf, remitida por la Oficina del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi expresó la disposición de su Gobierno a hacerse cargo de los gastos adicionales derivados del traslado de sede de la cumbre a Rimini. Italia propone que se firme un acuerdo especial con la FAO al respecto.

El objetivo de la cumbre, cinco años después de la celebrada en Roma en 1996, en la que representantes de 185 países se fijaron metas que han resultado inalcanzables, es revisar los progresos y dificultades en la lucha contra la desnutrición y lograr tanto la voluntad política como los recursos económicos necesarios para acelerar la lucha contra la misma.

La meta de 1996 era reducir a la mitad el número de hambrientos en el mundo, todavía más de 800 millones, a la mitad antes de 2015. Según la FAO, los datos actuales indican que el número de personas desnutridas desciende en una proporción de ocho millones por año, muy por debajo de la media de veinte millones por año, necesaria para lograr el objetivo fijado.

En respuesta a las críticas contra la organización de una cumbre, cada vez más costosa, el director general de la FAO explicó recientemente al semanario «Famiglia Cristiana» que «no bastan las reuniones periódicas con los ministros de Agricultura: quiero en torno a una mesa de trabajo a las
personas que toman las decisiones, que tienen la autoridad y los instrumentos políticos para cambiar la situación de una vez para siempre».

Su voluntad de cambiar el estado de cosas y la nueva dinámica que ha impuesto al organismo internacional le es reconocida incluso por sus críticos pero hay quien le pide un mayor descentralización interna de la FAO. Se han creado cinco nuevas sedes regionales pero el organismo no ha dispuesto de suficientes recursos para hacerlas verdaderamente operativas.

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ZENIT Staff

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