Un mes después: Juan Pablo II evoca los «inhumanos ataques terroristas»

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Día de oración en el Sínodo por una «civilización del amor»

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CIUDAD DEL VATICANO, 11 octubre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II elevó una oración especial este jueves por las víctimas de los «inhumanos ataques terroristas» y pidió que toda huella de odio desaparezca de los corazones, al cumplirse un mes exacto de los ataques contra Nueva York, Washington y Pennsylvania.

El Santo Padre dirigió su plegaria al comenzar la sesión matutina del Sínodo de los obispos, que reúne en Roma a algo menos de 300 participantes durante casi todo el mes de octubre.

«Al cumplirse un mes de los inhumanos ataques terroristas perpetrados en diferentes partes de los Estados Unidos –dijo el Papa en italiano–, encomendamos una vez más a la eterna misericordia del Dios de nuestros padres a las innumerables víctimas inocentes».

«Pedimos consuelo para sus familiares y parientes, postrados por el dolor –continuó la oración del obispo de Roma–; invocamos fuerza y valor para quienes siguen ofreciendo su obra en los lugares afectados por la terrible tragedia; imploramos tenacidad y perseverancia para todos los hombres de buena voluntad para que persigan los caminos de la justicia y de la paz».

«Que el Señor desarraigue del corazón del hombre toda huella de rencor, de enemistad y de odio, y lo haga disponible a la reconciliación, a la solidaridad y a la paz –concluyó la plegaria–. Rezamos para que por doquier se instaure en el mundo la «civilización del amor»».

Después, monseñor John Olorunfemi Onaiyakan, arzobispo de Abuja y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria y un obispo anglicano, monseñor Peter Foster, de Chester (Gran Bretaña), que participa en el Sínodo como delegado fraterno, pronunciaron una breve homilía.

A continuación, la asamblea de cardenales y obispos rezó en inglés para que el Espíritu consolador inspire en los hombres y mujeres de nuestro tiempo obras de vida y de paz. En francés, se pidió que ilumine con el don de la sabiduría a los responsables de los pueblos y de las naciones.

En español, los participantes en el Sínodo imploraron al Espíritu Santo que hable al corazón de los terroristas y les abra a la luz de la verdad. En árabe, la asamblea pidió que done la sabiduría del corazón a todos los que reconocen a Abraham como Padre en la fe (judíos, musulmanes y cristianos).

En portugués, se oró por la curación de las heridas de las poblaciones inocentes flageladas por el terrorismo atroz y la violencia destructiva. En ruso se elevó una plegaria para que el Espíritu infunda valor en todos los hombres de voluntad y no se cansen de obrar por la reconciliación y la paz.

Por último, dirigiéndose en alemán, los presentes pidieron el eterno aliento de vida para todas las víctimas del terrorismo y la guerra.

Tras rezar el Padrenuestro, Juan Pablo II concluyó la oración con estas palabras: «Dios omnipotente y misericordioso, no te puede comprender quien siembra discordia, no te puede acoger quien ama la violencia: mira nuestra dolorosa condición humana, probada por crueles actos de terror y muerte, alienta a tus hijos y abre nuestros corazones a la esperanza, para que nuestro tiempo pueda conocer días de serenidad y paz».

La oración del Santo Padre continuó después al caer de la noche, al final de las sesiones sinodales de este jueves, con el rezo del Rosario junto a toda la asamblea.

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ZENIT Staff

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