China: Medios estatales celebran la «renuncia» de una adepta de Falun Gong

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Según fuentes del grupo espiritual, ha sufrido un «lavado de cerebro»

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PEKIN, 22 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Medios estatales de China afirmaron el 20 de noviembre que Teng Chunyan, sentenciada a tres
años de prisión, ha «renunciado» a la práctica de Falun Gong, según informa el Falun Dafa Information Center, dependiente de este grupo espiritual, perseguido en el país asiático.

La supuesta «transformación»» de la señoraTeng se produjo apenas transferida al campo de trabajo Tuanhe, conocido por su brutalidad. Los funcionarios están haciendo propaganda del caso como una victoria, en un intento de ganar apoyo en su campaña contra Falun Gong.

El centro de información afirma que lo que los medios estatales no dicen es que esto sucede tras 16 meses «de detención, abusos y manipulación psicológica en manos de las autoridades chinas».

Teng Chunyan es residente estadounidense y vive normalmente en Nueva York. Antes de su encarcelamiento, era acupunturista en Manhattan y practicaba Falun Gong. A principios de 2000 viajó a China, con gran riesgo, tras sentirse impresionada por las informaciones sobre graves violaciones de los derechos humanos

El 11 de mayo de 2000, indica Falun Gong «Teng fue secuestrada por la policía de Pekín». Se le acusó de «obtener información estatal y entregarla a extranjeros». En diciembre fue sentenciada a tres años de prisión y llevada al Centro de Detención nº 7 de Pekín.

Testigos que estaban en el centro de detención con Teng informaron de que en cautividad sufrió abusos con el fin de obligarla a renunciar a sus creencias. Fue interrogada durante horas en más de 50 ocasiones; fue obligada a permanecer en cuclillas y en posturas dolorosas durante día y noche; y fue multada con 30.000 yuan como pago por su propia cautividad. La familia afirma que se le negaron las visitas.

Según Falun Gong, por la manera en que ahora «Teng canta las alabanzas de sus carceleros» se deduce que «ha sido víctima de los masivos esfuerzos de lavado de cerebro dirigidos a Falun Gong».

Es elocuente el caso del profesor Kunlun Zhang, un artista y ciudadano canadiense que practica Falun Gong. Mientras estaba visitando a su familia en China, fue arrestado por su pertenencia a Falun Gong y encarcelado.

Según relata, «de día un guardia me obligaba a sentarme en sesiones de lavado de cerebro día y noche. Quemaban mi carne con una tetera eléctrica y me aislaron. Cuando no era obligado a ver videos de propaganda, la gente me rodeaba diciéndome cosas malas de Falun Gong. Me torturaron y lavaron el cerebro hasta el punto de que mi mente estaba insensible. Repetía cualquier cosa que me dijeran, incluso si no creía una palabra de su tortura mental. Mis recuerdos son extremadamente dolorosos y más allá de lo que se puede decir con palabras».

Mientras estuvo encarcelado hizo declaraciones públicas en la televisión contra su voluntad. Pero cuando fue liberado tras las presiones internacionales, se dio cuenta de lo que había hecho. Reveló las cosas terribles que las autoridades chinas habían hecho para romper su voluntad.

«Ahora soy un hombre libre y puedo decir que nada de lo que dije bajo presión era verdad», afirma Zhang.

Según un informe del «Washington Post», del 8 de mayo de 2001, las autoridades chinas están usando una combinación de lavado de cerebro, propaganda y tortura para destruir sistemáticamente Falun Gong y a quienes lo practican.

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ZENIT Staff

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