El presidente de Guatemala agradece al Papa su contribución a la paz

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Audiencia tras la visita del pontífice de finales de julio

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CIUDAD DEL VATICANO, 25 noviembre 2002 (ZENIT.org).- El presidente de Guatemala visitó este lunes en el Vaticano a Juan Pablo II para agradecerle la visita que el pontífice realizó al país centroamericano en julio pasado.

En el encuentro privado entre Alfonso Portillo Cabrera y el Papa, hablaron durante unos quince minutos en castellano sobre el proceso de paz en Guatemala.

«Creo que el viaje emprendido por Su Santidad ha marcado un camino, que todos nosotros hemos seguido», ha declarado a Radio Vaticano Portillo tras su encuentro con el obispo de Roma.

«En Guatemala, no hay paz sin justicia –añade–. Y la justicia a su vez no es posible sin el perdón. Estas palabras nos han hecho mucho bien y espero que iluminen a los guatemaltecos, no sólo a los católicos, sino a todos los cristianos en general, a los hombres de buena voluntad, para que se pueda construir una patria diferente, en el respeto de la vida y del ser humano».

De los 13 millones de guatemaltecos, el 76 por ciento es católico. En las últimas décadas, grupos y comunidades protestantes –algunos de carácter sectáreo– se han extendido, con ayudas económicas procedentes de grupos estadounidenses.

Juan Pablo II ha visitado el país en dos ocasiones, en 1983 y 1996, período en que todavía tenía lugar la guerra civil que provocó el desplazamiento de un millón de personas y la muerte de unas 200.000. La tercera visita, entre el 29 y el 30 de julio pasado, tenía por objetivo principal canonizar al Hermano Pedro de San José de Betancur, posiblemente el evento más importante para la historia Iglesia en ese país.

«Esta tercera visita –añade Portillo–, ha tenido lugar en un momento posterior al conflicto, un momento en el que la construcción de la paz se hace improrrogable. Esta construcción prevé la eliminación de las causas que llevaron al conflicto entre nosotros. Para ello, es importante entender que no puede haber paz en Guatemala sino hay justicia, que la paz es un don de Dios y que se entiende que no hay justicia sin perdón».

Al final del encuentro, el presidente de Guatemala entregó al Papa un óleo con una antigua calle de Ciudad de Guatemala; mientras que el Santo Padre le correspondió con un libro sobre la Ciudad del Vaticano.

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ZENIT Staff

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