El nuevo arzobispo de Caracas será imparcial ante la política

Pero no indiferente a los problemas de la gente

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CARACAS, 6 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- Este sábado tomó posesión de la sede arzobispal de Caracas monseñor Jorge Urosa Savino, durante una celebración eucarística en la catedral, en la que demostró su intención de evitar polémicas políticas.

«Como arzobispo, soy y seré imparcial en el campo políticopartidista, pero nunca indiferente a los problemas de mis hermanos, especialmente los que sufren, los pobres, los débiles», afirmó el prelado en la celebración.

«Pido a todos los sacerdotes y religiosos: hermanos, estamos llamados a servir a Cristo y a todos nuestros hermanos sin distinción y sin parcialización político-partidista», añadió el nuevo arzobispo de la capital, según informa la prensa local.

En la celebración, participaron representantes de autoridades de los poderes públicos del país y el Alto Mando Militar.

En la homilía, monseñor Urosa advirtió que viene «no a ser servido, sino a servir» como un «ángel de paz» a fin de «promover el bien y la elevación espiritual, fomentar la unión fraterna y la convivencia social entre los habitantes de Caracas».

«Vengo a trabajar por los grandes valores evangélicos de justicia y de paz. Respeto, tolerancia y amplitud, especialmente en el campo de la política. Por la libertad, por la seguridad social, por la seguridad personal de cada uno de los habitantes de Caracas, lo cual indica la defensa de todos los derechos humanos consagrados en la Constitución», dijo entre fuertes aplausos.

Urosa Savino saludó «respetuosamente» al presidente de la República, Hugo Chávez, representado en el acto por el vicepresidente José Vicente Rangel; y aclaró que «los invité a toditos, a todos los dirigentes», provocando sonrisas entre los presentes.

Sus declaraciones tienen lugar después de años de agudas polémicas entre representantes de la jerarquía eclesiástica y el presidente Chávez.

«Como arzobispo me corresponderá actuar de acuerdo con las palabras del Señor: al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios», acotó.

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ZENIT Staff

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