CIUDAD DELVATICANO, domingo, 13 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI alentó este sábado el trabajo por la «reconciliación y la paz» que está promoviendo la Iglesia caldea en medio de las dificultades que atraviesa el país.

El pontífice recibió a unos veinte obispos de Irak y de la diáspora que del 8 al 12 de noviembre se han reunido para celebrar un Sínodo especial, después de la última asamblea de estas características, celebrada hace siete meses.

Como explicó en su sus palabras al Papa, Su Beatitud Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos (Irak), eL Sínodo no se celebró in Irak, «a causa de la trágica situación por la que atraviesa nuestro martirizado país, en el que nació nuestro padre Abraham».

El obispo de Roma, tras dirigir un saludo a todas las comunidades caldeas y todos los ciudadanos de Irak, aseguró su «solidaridad» y su oración «para que vuestro querido país, a pesar de la difícil situación actual, no se desaliente y continúe por el camino hacia la reconciliación y la paz».

«Os exhorto a continuar en vuestro compromiso pastoral y en vuestro ministerio de esperanza a favor de toda la nación iraquí», dijo Benedicto XVI a los prelados caldeos.

En su discurso, pronunciado en italiano, el Papa afrontó los temas de este Sínodo, que ha dejado a un lado los problemas políticos que afronta el país para dedicarse en particular a concluir la reforma litúrgica de la Iglesia caldea, un proyecto que viene promoviendo desde hace siete años.

En particular se han revisado los textos de la Divina Liturgia en rito siro-oriental que, cuya aprobación definitiva corresponde ahora a la Santa Sede.

El Papa deseó que la reforma, que ha permitido a la Iglesia caldea «reflexionar más a fondo sobre el gran don de la Eucaristía», dé «un nuevo empuje a la devoción de vuestras comunidades».

El otro argumento fundamental del Sínodo ha sido el análisis del borrador del Derecho Particular, que debería regular la vida interna de la Iglesia caldea.

«Una apropiada disciplina canónica propia es necesaria para el ejercicio ordenado de la misión que os ha confiado Cristo», reconoció el Papa.

Los cristianos caldeos (fieles a Roma) en Irak son unos 550.000, mientras que otros 150.000 forman parte de las ocho diócesis esparcidas por todo el mundo.