La evangelización debe transformar las estructuras sociales de México

Propuesta del presidente de la Conferencia Episcopal al inaugurar su asamblea

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MÉXICO, 8 de noviembre de 2005 (ZENIT.orgEl Observador).- Al inaugurar formalmente la 80 Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor José Guadalupe Martín Rábago, presidente del organismo y obispo de León, llamó a los 115 obispos presente a realizar una acción evangelizadora capaz de transformar las estructuras sociales de México, para que sean más acordes con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales.

Haciéndose eco de las palabras que dirigiera a los obispos mexicanos el Papa Benedicto XVI, en la reciente visita «ad limina», monseñor Martín Rábago, durante la homilía de la misa de apertura celebrada en la Basílica de Guadalupe, con la presencia del nuncio apostólico, el arzobispo Giussepe Bertello, destacó que a esa tarea de transformación están llamados a colaborar los católicos que constituyen, aún, la mayor parte de la población, «descubriendo su compromiso de fe y el sentido unitario de su presencia en el mundo».

El presidente de la CEM destacó el momento de tragedia que viven grandes zonas del sureste mexicano, tras los huracanes «Stan» y «Wilma» que arrasaron plantíos, ciudades y centros turísticos en Chiapas, Yucatán y Quintana Roo, y recordó que estos hechos interpelan la conciencia cristiana y exigen respuestas a la Iglesia.

Más adelante, el obispo de León recordó que el Papa Benedicto XVI alienta constantemente a los católicos «a superar la separación entre la fe y la vida cotidiana».

«El sucesor de Pedro –señaló monseñor Martín Rábago– denuncia la idolatría que es una forma de religiosidad desviada y engañosa: la idolatría como religión falsa representa claramente la eterna tentación del hombre de buscar la salvación en las obras de sus manos, poniendo su esperanza en la riqueza, en el poder, en el éxito, en lo material» (Cf. Audiencia general 5 de octubre de 2005).

«Esa forma de idolatría se ha instalado también en algunos ambientes de nuestra patria produciendo: afán de poder, el deterioro de las sanas formas de convivencia y la gestión de la cosas pública; se incrementan los fenómenos de la corrupción, impunidad, infiltración del narcotráfico y del crimen organizado», subrayó el purpurado.

Fenómenos todo éstos –dijo– que reflejan «la pérdida del sentido de Dios y la pérdida de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre. Sin una referencia moral se cae en un afán ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visión evangélica de la realidad social».

«La respuesta a estas dramáticas situaciones debe ser iluminada con criterios de pastor: Es una tarea apremiante que se forme de manera responsable la fe de los católicos, para ayudarlos a vivir con alegría y osadía en medio del mundo», recordó monseñor Martín Rábago al citar palabras del Papa Benedicto XVI a los obispos de México

Finalizó la homilía de apertura de la 80 Asamblea de la CEM recordando parte del discurso del Papa Benedicto XVI al primer grupo de obispos mexicanos en visita «ad limina»: «Formar de manera responsable la fe de nuestros fieles, esa es la tarea crecer en una fe que transmitida a través de las costumbres y enseñanzas familiares, sea capaz de madurar una opción personal y comunitaria».

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ZENIT Staff

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