Tras la manifestación, el gobierno español anuncia un recorte en la financiación a la Iglesia

Afirmaciones que «suenan a amenaza», según el obispo presidente de la Comisión de Enseñanza

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MADRID, lunes, 14 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- Después de la manifestación convocada por organizaciones de la sociedad civil con el apoyo de los obispos contra el proyecto de reforma educativa, el ejecutivo afirmó que en el futuro se reducirá la contribución pública a la financiación de la Iglesia.

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró este lunes que las aportaciones que han hecho los distintos gobiernos a la Iglesia «tendrán que ir a menos».

Según afirmó vicepresidenta en declaraciones publicadas por efe, la Iglesia «ha ido incumpliendo su objetivo de autofinanciación, y creo que hemos llegado a un punto en que las aportaciones han sido muy importantes pero que ya no pueden ir a más, tendrán que ir a menos».

Por su parte, el obispo de Málaga y presidente de la Comisión de Enseñanza de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio Dorado, consideró que las afirmaciones de Fernández de la Vega «suenan a amenaza» y calificó sus palabras de «inoportunas», según refiere la agencia EFE.

monseñor Dorado manifestó que no tiene «nada que ver la financiación o apoyo económico del Estado con llegar o no a un acuerdo sobre la Ley de Enseñanza» y que son dos asuntos «tratados en capítulos distintos de los acuerdos Iglesia-Estado».

El obispo de Málaga precisó que «el dinero que se ofrece a la Conferencia Episcopal no procede del Gobierno, sino de la sociedad que libremente suscribe una cláusula poniendo «sí» en la parte que se detrae de los impuestos del pueblo».

Por su parte, el padre Juan Antonio Martínez Camino S.I., portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal (CEE), afirmó en declaraciones a la COPE que el porcentaje del IRPF que los ciudadanos pueden destinar a la Iglesia católica «hace imposible, en la práctica, su autofinanciación».

Por otra parte, dijo aclarando las afirmaciones de la vicepresidenta, el Estado no concede fondos «graciosamente» a la Iglesia, sino que canaliza las aportaciones de los ciudadanos a través de la asignación tributaria.

La financiación de la Iglesia se convirtió en el tema de la jornada de este lunes en el Congreso de los Diputados, después de que Izquierda Unida presentar una enmienda en los presupuestos generales del Estado para pedir que la Iglesia deje de percibir su parte en los presupuestos.

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, según también refiere EFE, que «es el momento» de que el Gobierno «reconsidere» los términos del Concordato firmado con la Santa Sede.

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ZENIT Staff

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