Cuando la lectura orante de la Palabra da fruto

Habla el padre Secondin, animador de unos encuentros de lectio divina

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ROMA, lunes 15 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- La escucha seria y obediente de la Palabra, preparada con cuidado pero también con creatividad, puede ser capaz de implicar a muchos fieles y de convertirse en fuente de discernimiento capaz de renovar el camino de fe y la misma vida cotidiana.

Lo asegura a ZENIT el padre carmelita Bruno Secondin, profesor de Teología espiritual y Espiritualidad moderna en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

En la iglesia de Santa María en Traspontina (www.lectiodivina.it), en la vía de la Conciliación (a pocos pasos del Vaticano), el padre Secondin guía desde el 1996 los encuentros de lectio divina que se celebran dos veces al mes (2º y 4º viernes de 18,30 a 19,45 h) y que han dado como fruto la serie “Rotem-Ascolto orante della Parola” (Rotem-Escucha orante de la Palabra) (Edizioni Messaggero Padova).

Los encuentros son gratuitos y abiertos a todos. La escucha orante y dialogante de la Palabra está apoyada por un estribillo meditativo (cuya música se compone cada vez), pausas de silencio, gestos simbólicos, y también por la utilización de iconos y de visualizaciones pedagógicas.

lectio divina, preparada normalmente sobre una de las lecturas del domingo siguiente, se celebra en la iglesia también para destacar la relación entre Palabra y Eucaristía.

La persona que guió la última cita de lectio divina, el 12 de marzo, fue el padre Marko Ivan Rupnik, S.I., director del taller de arte espiritual del Centro Aletti.

El jesuita esloveno ha trabajado el mosaico de la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico y es autor, entre otros, de los mosaicos de la fachada del Santuario de Lourdes y de la Basílica de San Pío en S. Giovanni Rotondo.

También ha escrito una veintena de libros de comentarios bíblicos y de temas de vida espiritual.

– ¿Qué frutos está recogiendo de la experiencia de la lectio divina?

– Padre B. Secondin: Comenzamos estos encuentros con la gente en 1996, y hasta ahora hemos tenido 172, contando con el del viernes pasado.

Un largo recorrido, una preciosa experiencia que nos ha obligado no sólo a una continua vigilancia personal (hablo de mí y del grupo de colaboradores) para no “profanar” la Palabra, sino también a encontrar modalidades adaptadas a la variedad de los participantes, al número alto y por tanto que obstaculizaba la participación directa, cálida y global.

Tenemos una media de unas 200 personas, procedentes de toda Roma y también de fuera.

Por eso hemos buscado un ritmo que lograra hacer que tanta gente participara tanto como fuera posible.

Los pósters a color de gran tamaño, los materiales de ayuda con las escenas de los diez momentos de la dinámica, los cantos meditativos preparados por nosotros, una veintena de libros publicados, la web dedicada a acompañar la experiencia y a documentar con cantos e iconos el trabajo y el camino, son cosas que nos han ayudado.

Después, la participación de algunos grandes maestros -el cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI), Carlo M. Martini, Enzo Bianchi, Gianfranco Ravasi, Bruno Forte, Carlos Mesters y tantos otros- nos ha mostrado una variedad de enfoques y una riqueza de estilos que todos han apreciado.

– ¿Pero la gente logra gozar de la Palabra, rezarla, traducirla en la vida?

– Padre B. Secondin: No podemos saber demasiadas cosas sobre este punto. Pero el hecho de que tanta gente participe, vuelva y busque informarse sobre el texto bíblico y también utilice los cantos que usamos, sobre todo el “estribillo meditativo”, es, en cierta manera, una señal.

Los casi cien mil contactos con nuestra web en sus cuatro años y medio de existencia, la buena difusión de los libros, del póster y de los diversos recursos; también el interés de muchos párrocos y comunidades religiosas por nuestro método, además de las traducciones a otras lenguas de nuestros textos, pueden indicar algo.

Nosotros como animadores consideramos haber tenido una gran Gracia en este camino con la gente y la Palabra: hemos llegado a amar y a conocer la Palabra con seriedad, a transmitir su fuego de verdad y su dulzura.

Además, la simpatía que a menudo se nos manifiesta es signo de que la “mano del Señor” nos acompaña.

La frecuente exhortación del Papa, con palabras y ejemplos, a la lectio divina nos hace entender que estamos en el buen camino.

Nosotros sembramos, después el Señor hará germinar y crecer, como Él quiera.

Nosotros somos sus “servidores”, y estamos contentos de serlo, precisamente a partir de la Palabra.

– A más de dieciséis meses de la conclusión del Sínodo sobre la Palabra de Dios (octubre de 2008), ¿se sabe algo sobre la Exhortación apostólica postsinodal que, según la tradición, tiene la firma del Papa y recoge los frutos del camino sinodal y vuelve a lanzar de manera orgánica contenidos y líneas pastorales?

– Padre B. Secondin: El último comunicado oficial sobre la preparación de esta “exhortación apostólica postsinodal” es del pasado junio: es el comunicado de la Secretaría Permanente del Sínodo, como conclusión de la tercera reunión del XII Consejo ordinario de la Secretaría.

En él, se señalaba que ya estaban a punto de entregar al Papa su propuesta de “síntesis” para la publicación de esa exhortación.

El trabajo se desarrolló para favorecer, entre otras cosas -decía el comunicado difundido por la Oficina de Información- “la escucha y la lectura orante de la Biblia y su aplicación a la vida personal, familiar, eclesial y social”.

Esta llamada de atención sobre la importancia de la “lectura orante” (técnicamente la lectio divina) corresponde también a la impresión que existe, por muchos signos, de que el Papa tiene especialmente en el corazón precisamente la práctica de la lectio divina.

De hecho, él recomienda, cuando tiene oportunidad, esta experiencia y personalmente se hace maestro de ella, como por ejemplo en la visita al seminario romano (12 de febrero) y en el encuentro con el clero romano (18 de febrero).

Los mismos ejercicios espirituales que han tenido lugar recientemente en el Vaticano, se han hecho según la dinámica de la lectio divina.

Estamos seguros de que la Secretaría permanente del Sínodo entregó en junio de 2009 su dossier a la Secretaría de Estado de Su Santidad.

Este organismo debe ahora llevar a término el trabajo y las traducciones, y preparar la publicación.

Pero desde entonces hasta ahora no ha habido ninguna señal. Todos esperábamos la publicación en Navidad, pero nada.

– ¿Este retraso en la publicación de la Exhortación postsinodal podría indicar que hay dificultades en la redacción o que hay cuestiones delicadas por aclarar?

– Padre B. Secondin: Por las informaciones que tengo, y por varias fuentes autorizadas, se sabe que para el Papa es muy importante la aclaración de la relación entre exégesis científica y trabajo teológico, y el vínculo entre estudio exegético y animación pastoral. A menudo, él mismo hace de esto un modelo eficaz.

En el Sínodo se hizo famosa su intervención precisamente sobre este tema el 14 de octubre de 2008.

De aquella intervención se extrajeron (prácticamente al pie de la letra) cuatro proposiciones finales (nn. 25-28)

Y el argumento ha sido retomado por el Papa más veces, entre ellas quizás el más famoso es la del discurso dirigido a los participantes en la plenaria de la Comisión Bíblica Pontificia el 23 de abril de 2009.

Pero se trata también en general de un tema, el de la Palabra, que
verdaderamente implica múltiples relaciones también con las demás Iglesias y comunidades cristianas, con los judíos, con el mundo de la comunicación, así como con todas las variadas experiencias sobre el uso pastoral de la Palabra.

Por tanto, el texto necesita una preparación cuidada, calibrada, muy precisa.

Y al mismo tiempo, alentadora, abierta a lo nuevo de las experiencias que existen

Las mismas Proposiciones y también el Mensaje final indicaban esta complejidad.

[Por Mirko Testa, traducción del italiano por Patricia Navas]

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ZENIT Staff

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