LISBOA, miércoles 19 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, firmó la ley que legaliza las uniones entre personas homosexuales aprobada por el Parlamento el 11 de febrero de 2010.

Para los obispos de Portugal, esto es un “paso atrás” que “mina la construcción de la cohesión social”, según un comunicado del portavoz de la conferencia episcopal, el padre Manuel Morujão.

El padre Morujão recuerda las palabras de Benedicto XVI, el 13 de mayo en Fátima, alentando las iniciativas de representantes de organizaciones católicas comprometidas en el ámbito social para “salvaguardar los valores esenciales y primeros de la vida, desde su concepción, y de la familia, basada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer”, porque es “uno de los factores claves para la construcción del bien común”.

“Dada la grave crisis que el país está viviendo y los complejos desafíos que debemos enfrentar, debería promoverse la unidad entre los portugueses, y no la división”, señala el texto.

Finalmente, el comunicado también aboga por “una estrategia de compromiso y no de ruptura”.