CIUDAD DEL VATICANO, martes 8 novembre 2011 (ZENIT.org) – Un congreso internacional de tres días, de altísimo nivel científico y cultural, con una evidente pretensión: explicar un fenómeno demasiado complejo con un lenguaje comprensible para cualquiera. Así fue presentado este martes, en la Sala de Prensa de la Santa Sede, el congreso Adult Stem Cells: Science and the Future of Man and Culture, que comienza este miércoles hasta el sábado 11 de noviembre, en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano.

En su intervención introductoria, el cardenal Gianfranco Ravasi explicó que el congreso es fruto del trabajo de tres órganos de la curia vaticana: el Consejo Pontificio de la Cultura –del que Ravasi es presidente--, el Consejo Pontificio de Pastoral de la Salud y la Academia para la Vida.

Uno de los objetivos del congreso es establecer un puente entre el mundo de la ciencia y el de la cultura, además que de entre mundo católico y laico, según el espíritu del Atrio de los Gentiles, coordinado por el mismo cardenal Ravasi, una de las iniciativas más importantes del Consejo Pontificio para la Cultura.

Ravasi observó que la cuestión de las células madre va mucho más allá de las implicaciones médicas o biológicas, teniendo una valencia “simbólica” y cultural. Precisamente por esto, el congreso se divide en tres secciones: medico-científica, bioética y cultural, de más amplio alcance,  con digresiones filosóficas, teológicas y pedagógicas.

Intervino luego Robin L. Smith, administradora delegada de NeoStem y presidenta de la fundación  Stem for Life, principales copartícipes de la iniciativa de la Santa Sede. La doctora Smith subrayó en primer lugar la importancia del sodalicio entre el Vaticano y entes laicos de carácter científico, como Stem for Life y STOQ International. “Uniendo fuerzas –dijo Smith--, podremos tener el mayor impacto social possible”.

La causa de las células estaminales adultas es “urgente”, dado que, según los datos citados por la investigadora estadounidense, en el mundo hay “más de 12,7 millones de personas enfermas de cáncer, 346 millones con diabetes, mientras que las enfermedades  del sistema inmunitario afectan a otros 583 millones de personas”.

La esperanza son las estaminales adultas. A este respecto, la doctora Smith citó varios casos de curación (ver: http://www.zenit.org/article-40852?l=spanish).

Tommy G. Thompson, exgobernador de Wisconsin y secretario de Servicios Humanos y Sanitarios de Estados Unidos, como católico y político, afirmó: “No creo que el hombre pueda arquitectar algo superior a lo que el Buen Dios ya nos ha dado. Por esto estoy fascinado con las estaminales adultas”.

“Por medio de ellas, usamos la sabiduría divina que está en nosotros para reforzar nuestros cuerpos y eliminar las enfermedades. Sobre todo, sin destruir ningún embrión humano”, añadió.

El exministro estadounidense señaló un lugar común en el que cae opinión pública: “Todos recuerdan el debate sobre estaminales embrionarias y la batalla política sobre lo que que hay o no hay que hacer. Así, en lugar de pensar sobre ‘lo que podemos hacer concretamente’, el debate de nuestros líderes se deslizó hacia ‘lo que no debemos hacer’”.

Según Thompson, la esperanza que deriva de los tratamientos con estaminales adultas tiene base y es enorme: “Un día, nuestros veteranos de guerra verán recrecer su piel, sus órganos, sus huesos, y quizá un día los tetrapléjicos podrán alzarse de sus sillas de ruedas”.

Thompson dijo haber “solicitado al presidente Obama la institución de una comisión presidencial con la función de valorar todos los esfuerzos federales en torno a la medicina regenerativa, en sinergia con lo mejor de las empresas privadas”.

En la última intervención,  don Tomasz Trafny, responsable del departamento científico del Consejo Pontificio para la Cultura, subrayó que la convocatoria del congreso, fue estimulada en primer lugar por “un significativo estado de avance que, además de proyectar ulteriores desarrollos de tipo científico, suscita importantes cuestiones de tipo filosófico, teológico, social, educativo y cultural”.

Un primer objetivo del congreso abarcará “múltiples problemáticas en clave de lectura interdisciplinar que comprenderá tanto la presentación del estado actual de la investigación médica como la reflexión desde las ciencias humanas”, dijo don Trafny.

Durante los debates, se avanzarán propuestas originales: por ejemplo, se argumentará sobre “si el juramento hipocrático debe extenderse a todas las ciencias de la vida, dado que hoy no sólo los médicos sino también los científicos de laboratorio tienen capacidad de intervenir en todas las fases de la vida del hombre”.

Por último, el congreso se fija el objetivo de “traducir los resultados de ciencias médicas muy sofisticadas a un público que supera el restringido círculo de los expertos. Es un compromiso difícil con el fin de abrir un canal de comunicación entre las comunidades científicas y el gran público”, añadió el sacerdote.