SANTIAGO DE CHILE, miércoles 23 noviembre 2011 (ZENIT.org).- Al concluir en Punta de Tralca la 102 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), los obispos dieron a conocer su mensaje conclusivo a los fieles católicos y a la opinión pública. Tres los temas tratados: Educación, Juventud y prevención de abusos a menores.

El mensaje fue hecho público, en rueda de prensa, por el arzobispo de Santiago de Chile presidente de la Conferencia Episcopal Ricardo Ezzati SDB, acompañado por el obispo de Valdivia Ignacio Francisco Ducasse, recién electo secretario general de la CECh.
El documento lleva por título “Una Iglesia y un país que aprenden de su caminar”, y comienza agradeciendo muy especialmente la participación activa y entusiasta en esta asamblea de dieciséis jóvenes pertenecientes a diversas instancias eclesiales y sociales del país.

Hay que recordar que el país trasandino vive desde hace meses una gran conflictividad en las calles, debido a las protestas de los jóvenes sobre la calidad de la enseñanza y su encarecimiento.

Tres asuntos importantes centraron la especial atención de los pastores en este mensaje: hacia una educación de calidad e integral; Iglesia en estado de Misión Joven; unidades de prevención y acompañamiento.

En torno al proceso de “formulación de justas y postergadas demandas para mejorar la calidad de la educación, y asegurar su acceso a todos los niños y jóvenes”, los obispos reafirmaron que “no basta la inyección de recursos económicos, ni mejorar la infraestructura o cambiar leyes. Es necesaria, además, la formación integral de los estudiantes que los capacite como honestos ciudadanos y personas con valores humanos y trascendentes”.
Junto con destacar la necesaria y continua capacitación de los docentes y la cooperación entre la escuela y la familia, los obispos confían en que la disposición al diálogo de parte de diversos actores políticos, educacionales y sociales, así como de los mismos estudiantes, hará posible los acuerdos necesarios que lleven a políticas que favorezcan el bien común de la sociedad.

Los obispos reflexionaron en profundidad sobre la realidad de los jóvenes en Chile y en la Iglesia, en el marco de la Misión Joven que se vivirá en 2012.

“Queremos acoger los valores y proyectos que, desde sus diversas situaciones y culturas, los jóvenes nos proponen para lograr una sociedad más justa y para ser una Iglesia más sencilla, cercana y acogedora. Debemos contribuir a que sean verdaderamente protagonistas de la transformación que nuestras instituciones y comunidades necesitan para ser más fieles a su vocación, más coherentes con su misión, mejores servidoras y educadoras”, señala el mensaje.

Finalmente, respetando las decisiones de la justicia ordinaria, los obispos reafirmaron su plena adhesión a los dictámenes, voluntad y criterios del santo padre, la Santa Sede y la Iglesia respecto de los abusos a menores de edad: “Esperamos que la conformación de las unidades de prevención y acompañamiento a víctimas en las diócesis y congregaciones religiosas, sea también un nuevo signo de nuestra plena convicción de que no hay abuso tolerable en una Iglesia que es discípula de Jesucristo. El Episcopado en su conjunto compromete su mayor disposición para este propósito”.