MADRID, 12 junio 2003 (ZENIT.org-VERITAS).- Es más fácil entrar en la cuestión sobre Dios ahora que hace veinte o treinta años. Así opina el profesor de Teología Fundamental y Cristología de la Facultad de Teología de Granada, Antonio Jiménez, en una entrevista concedida a la revista Juan Ciudad, de la Provincia Bética de los Hermanos de San Juan de Dios, según informa la agencia Ivicon.

Según Antonio Jiménez, es necesario sensibilizar a los jóvenes hacia la experiencia religiosa «ayudando a crear actitudes críticas en el uso de los medios audiovisuales, educando en la sensibilidad frente a los símbolos estéticos y religiosos, introduciendo a los jóvenes en la comprensión del lenguaje religioso, formando en el silencio, en la reflexión, el sentido de lo gratuito, sensibilizando a la belleza de la naturaleza y del cosmos, desarrollando la capacidad de admiración y de asombro, despertando el deseo frente al Misterio que subyace a toda realidad, sensibilizando a la experiencia de lo humano, a la compasión, a la solidaridad, pues el hombre es lugar privilegiado para el encuentro con Dios, y ayudando a descubrir el papel decisivo de la Iglesia para la fe».

Según el religioso salesiano, «la única forma de evitar el rechazo del gran relato de la salvación cristiana es encarnarlo en la realidad cotidiana en pequeños relatos de servicio, de liberación, de gozo compartido, porque creíble es solamente el amor».

Para Jiménez, los grandes retos a los que deben enfrentarse los agentes de pastoral, especialmente los que están en contacto con experiencias límite (como el dolor, el sufrimiento, la angustia, la desesperanza o la muerte), comienzan por preguntarse «por qué hacen lo que hacen».

Es necesario, según el teólogo, «sentir que la fuerza para su compromiso le viene de una oración sencilla y vital, cotidiana, que le abre los ojos al misterio de Dios y al misterio del corazón humano».