Una exposición documenta en Roma milagros eucarísticos

Entrevista con monseñor Raffaello Martinelli, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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ROMA, lunes, 17 octubre 2005 (ZENIT.org).- Coincidiendo con el cierre del Año Eucarístico (octubre 2004-octubre 2005), se inauguró el15 de octubre, en el Colegio Eclesiástico Internacional San Carlos Borromeo, en pleno centro de Roma, la muestra fotográfica internacional «Los milagros eucarísticos».

Realizada en colaboración con el Instituto San Clemente I Papa y Mártir, la muestra, que permanecerá abierta hasta el 13 de noviembre de 2005, ha estado a cargo de Antonia Salzano Acutis y montada por Paola e Gabriella Bruni.

Cuenta con una amplia muestra fotográfica y descripciones históricas que ponen de manifiesto algunos de los más importantes milagros eucarísticos (unos ochenta), a lo largo de los siglos. Para entrar virtualmente en los lugares donde han tenido lugar, se ha realizado también una película que pueden ver los visitantes.

Gran promotor de la muestra ha sido monseñor Raffaello Martinelli, de la Basílica de los santos Ambrosio y Carlos, funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y miembro de la comisión de redacción del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. Monseñor Martinelli ha concedido una entrevista a Zenit sobre el tema de la exposición.

–¿Por qué hacer una muestra sobre los milagros eucarísticos?

–Monseñor Martinelli: Dos son los motivos convergentes: sobre todo, el hecho de que este mes de octubre se concluye el Año Eucarístico convocado por Juan Pablo II. Me parece una buena iniciativa ofrecer a quienes «pasan» por el centro de Roma la posibilidad de visitar y gustar una muestra sobre los milagros eucarísticos que, a través de varios siglos, han tenido lugar en distintos países. Además hemos contado con la amable disponibilidad de Antonia Salzano Acutis, que ha ofrecido los paneles fotográficos expuestos en las salas subterráneas del Centro San Carlos, y en la cripta de la Basílica de San Carlos.

–¿En qué consiste y cómo explicar un milagro eucarístico?

–Monseñor Martinelli: Se trata de un hecho extraordinario, referente al misterio de la Eucaristía. Precisamente porque ha sido reconocido como un hecho extraordinario, no encuentra explicación en hechos y razonamientos científicos, va más allá de la razón humana, e interpela al hombre urgiéndole a «ir más allá» de lo sensible, de lo visible y humano.

–Los mismos autores de la muestra acaban de publicar en Italia el libro un libro sobre los milagros eucarísticos.

–Monseñor Martinelli: Es una interesante y loable iniciativa, cuyo fin principal es el de ayudar al lector a redescubrir el carácter de misterio, la belleza y la riqueza de la Eucaristía, que, como dice el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado y publicado en junio pasado por Benedicto XVI, «es fuente y cumbre de toda la vida cristiana. En la Eucaristía, llegan a su cima la acción santificante de Dios y nuestro culto por Él. Contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: el mismo Cristo, nuestra Pascua. La comunión de la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios son expresadas y producidas por la Eucaristía. Mediante la celebración eucarística, nos unimos ya a la liturgia del Cielo y anticipamos la vida eterna» (n. 274).

–Desde hace decenios, la cultura secularizada define los milagros en general, y los eucarísticos en concreto, como simples cuentos para ingenuos. ¿Cómo responder a esta objeción?

–Monseñor Martinelli: Hay que recordar sobre todo que nuestra fe en la Eucaristía no se funda en los milagros eucarísticos, sino en Cristo Señor, que durante su predicación preanunció la Eucaristía y luego la instituyó, celebrando con sus apóstoles la Ultima Cena, el Jueves Santo, antes de su Pasión y Muerte del Viernes Santo. Desde entonces, la Iglesia, fiel al mandato del Señor: «Haced esto en memoria mía» (1 Cor 11,24), ha celebrado siempre con fe y devoción la Eucaristía, sobre todo el domingo, día de la resurrección de Jesús, y seguirá haciéndolo «hasta que Él venga» (1 Cor 11,26). Los milagros eucarísticos pueden ayudar a conocer y a vivir esta fe, que tiene su centro en Cristo Jesús.

–Desde el punto de vista del refuerzo y difusión de la fe, ¿en qué medida son importantes los milagros eucarísticos y la Eucaristía, milagro cotidiano?

–Monseñor Martinelli: Es verdad que el milagro más importante y llamativo es el que sucede, cada vez que se celebra la Eucaristía, en la que Jesucristo se hace presente, como dice el Compendio (n. 282): «en modo único e incomparable. Está presente verdaderamente, realmente, sustancialmente: con su Cuerpo y su Sangre, con su Alma y su Divinidad. En ella está por tanto presente en modo sacramental, es decir, bajo las especies del pan y del vino, Cristo todo entero: Dios y hombre».

Y en el hacer presente y actual su sacrificio en la Cruz, se hace nuestro alimento y bebida, con su Cuerpo y su Sangre, uniéndonos a sí mismo y entre nosotros, haciéndose nuestro viático en la peregrinación terrena hacia la patria eterna.

Este es el misterioso milagro por excelencia, que estamos invitados a celebrar sobre todo cada domingo, en la comunidad eclesial, partiendo el único pan, que –como afirma san Ignacio de Antioquía–, es «medicina de inmortalidad, antídoto para no morir sino para vivir en Jesucristo para siempre».

[La exposición está abierta de las 10,30 a las 17,30 horas, todos los días excepto el lunes. La entrada cuesta 2 euros. Más información en www.pgeventi.it].

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ZENIT Staff

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