Tierra Santa: Celebración conclusiva del Año de la Eucaristía en Cafarnaúm

Lugar de la promesa eucarística

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JERUSALÉN, viernes, 21 octubre 2005 (ZENIT.org).- «Yo soy el pan de vida» es el tema de la celebración que promueve la Custodia franciscana de Tierra Santa, como conclusión del Año de la Eucaristía, en Cafarnaúm el próximo 29 de octubre.

Cafarnaúm es el lugar donde la Eucaristía fue prometida; el Cenáculo, en Jerusalén, donde fue instituida.

«Debemos aprender a partir el pan no sólo con los pocos cristianos que están aquí, sino también con los judíos y los musulmanes que tal vez no entienden de la Eucaristía. Pero esto no quiere decir que no podamos compartir con ellos un poco de nuestra vida», reflexionó el custodio de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa, comentando la iniciativa de la celebración al servicio informativo («Sir») del episcopado italiano.

«Espero que este año nos haya enseñado a volver a los orígenes, a Jesús, al misterio de la Eucaristía, a la adoración –prosiguió el franciscano–. Nuestra vida debe convertirse en una consecuencia de esta adoración del Señor que se hace pan. Nada de lo que hagamos a nivel pastoral, social, político y de solidaridad tiene valor si no está fundado en la adoración y en la presencia eucarística».

«También en Tierra Santa existe el riesgo de olvidarse de estos orígenes», admitió.

«Tomad, esto es mi cuerpo (…); esta es mi sangre» (Mc 14,22-23) son las palabras que pronunció Jesús durante la última Cena, en el Cenáculo.

«Se cumplía en aquel momento la promesa que Jesús había hecho en la sinagoga de Cafarnaúm: “Yo soy el pan de vida, (…) el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo” (Jn 6,48.51). La promesa se cumplía en víspera de la pasión, en la que Cristo se entregaría a sí mismo por la salvación de la humanidad» (Juan Pablo II, Homilía en la clausura del XVII Congreso Eucarístico Internacional, domingo 25 de junio de 2000).

Ya a Cafarnaúm, «al menos desde 1909, muchos años antes de que la Custodia construyera ahí el convento bajo el título de la “Promesa Eucarística”, los frailes de Tierra Santa» acudían «en peregrinación el miércoles de la octava de Pentecostés, cuando en toda la Iglesia católica de rito latino se proclamaba del Evangelio según San Juan el discurso de Jesús sobre el pan de vida, así como el 28 de junio en la vigilia de la fiesta de los santos Pedro y Pablo», aclaró el padre Pizzaballa.

Es en continuidad con esta tradición que la Custodia de Tierra Santa promueve la próxima celebración como conclusión del Año de la Eucaristía.

«Que reavive a cuantos participen la certeza de que aquí, una vez, para siempre, Jesús dijo a todos: Yo soy el pan de vida; quien viene a mí ya no tendrá hambre y quien cree en mí ya no tendrá sed», concluyó.

En Cafarnaúm están los impresionantes restos de la sinagoga donde Jesús hizo la promesa eucarística, foco que atrajo el interés y devoción de los frailes que hicieron muchos sacrificios para salvarla del abandono y la destrucción, explica la Custodia.

Presidida por el padre Pizzaballa, a las 16.00 horas comenzará la «celebración de la Palabra: «Ego sum panis vitae» («Yo soy el pan de vida») –en distintos idiomas– en la sinagoga, y en el lago tendrá lugar «la bendición y repartición del pan». La tarde concluirá con una fiesta popular.

Encabezan el cartel de la Custodia que anuncia el evento pasajes del discurso de Jesús: «”Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Este es el pan bajado del cielo… el que coma este pan vivirá para siempre”. Esto lo dijo enseñando en la sinagoga en Cafarnaúm» (Jn 6,35-59).

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ZENIT Staff

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