CIUDAD DEL VATICANO, martes 28 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha rendido homenaje a monseñor Eleuterio Fortino, subsecretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, fallecido el 22 de septiembre a los 72 años, después de una vida dedicada a la causa ecuménica, en particular a la unidad con las iglesias ortodoxas.

El prelado fue también recordado por los participantes, católicos y ortodoxos, en la reunión plenaria de la Comisión mixta para el diálogo teológico, celebrada en Viena la semana pasada, quienes rezaron juntos por él y expresaron los recuerdos personales que les unían a él.

Un telegrama del Papa, firmado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, fue leído por el obispo Brian Farrell L.C., secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, durante la celebración del trisaghion, según la tradición oriental, en la tarde del sábado 25 de septiembre, en la iglesia romana de san Atanasio de los Griegos, en Roma.

Según Benedicto XVI, monseñor Fortino con su vida ha desempeñado un "generoso compromiso con inteligencia y pasión al servicio de la unidad".

Nacido en San Benedetto Ullano, en Calabria, sur de Italia, en 1938, Eleuterio Francesco Fortino entró como seminarista en el Colegio Pontificio Griego en 1958, donde estudio teología y filosofía, que completó en la Universidad Pontificia Gregoriana. Ordenado sacerdote en 1963, participó en la última sesión del Concilio Vaticano II con la misión de ser asistente de los observadores ecuménicos. Desde entonces ha colaborado con la Santa Sede en el diálogo con las Iglesias ortodoxas.

El trisaghion fue presidido por el rector del Colegio Pontificio Griego, el padre Manuel Nin, quien en la homilía recordó el servicio apasionado y "sonriente" de monseñor Fortino a la Iglesia, la liturgia y la unidad de los cristianos.

La celebración, según monseñor Juan Fernando Usma Gómez, jefe de oficina en el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, "fue un testimonio de afecto imponente y conmovedor que nos hace recordar cómo monseñor Fortino fue no sólo un alma del ecumenismo y un hombre de cultura, sino también un sacerdote que era verdaderamente párroco de su comunidad italo-albanesa".

Después de la homilía, el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, conmovido, expresó "profunda gratitud por todo lo que ha hecho. Lo digo no sólo en mi nombre, sino de todos los colaboradores y colaboradoras, de todos los que le han estimado en estos largos años".

"En monseñor Fortino hemos conocido la profunda humanidad, ha sido un amigo fiel. Todos nosotros hemos admirado cómo, a pesar de la agotadora enfermedad, siempre conservó el buen humor y continuó con el trabajo que llevaba en el corazón. Hemos perdido a un amigo".

Monseñor Farrell recordó el último encuentro de monseñor Fortino con Benedicto XVI, el 28 de junio pasado, con motivo de la audiencia a la delegación enviada con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo por el patriarca ecuménico de Constantinopla. Y el mismo patriarca Bartolomé ha expresado en un mensaje su pésame.

Por último, el obispo Farrell subrayó el afecto y la estima por monseñor Fortino que ha manifestado el arzobispo ortodoxo de Tirana y de toda Albania, Anastasio.